sábado, 15 de diciembre de 2018

Ahora que nadie nos oye


  Si hay algo mágico es tener un libro en la mano y poder observar que dentro de él hay un cuento del cual eres autor y, más aún, si aparece tu nombre en letras de molde. Lo tocas. Deslizas tu mano sobre las páginas, de aquí para allá, le das vuelta varias veces, acaricias la tapa, lo pones sobre la mesa y te lo quedas observando largo tiempo, disfrutando el momento durante el cual pasan agitados, por tu cabeza, una cantidad de pensamientos agradables que te elevan a diez centímetros por encima del piso.

   Porque no sabes en las manos de quienes pueda haber otro ejemplar como este, ni si habrá un par de ojos de una persona leyendo ahora tu historia y en su corazón se despierte un sentimiento al hacerlo. Miras el objeto mudo que has dejado ahí, delante tuyo, con la ilusión de que esto ocurra, pero no tienes certeza de que en algún sitio del planeta alguien lea lo que has contado. 

   Y si es que lo has conmovido no recibirás ni un aplauso ni una carta, pero fantaseas con adivinar que lo habrás emocionado por un rato. Si no existiese esa maravilla que has puesto sobre la mesa no se producirá este suceso fascinante del que tú no vas a tener noticia. Será la esperanza la que te perseguirá en sueños, algo íntimo que solamente existirá en el reino de la intuición. Esta es la sensación que produce el libro de papel con tu historia escrita en él. Son tus ansias las que imaginan que aguardará para siempre la mano de quien quiera abrirlo para indagar lo que hay allí dentro.

   David Rubio Sánchez ha editado una antología —en un gesto encomiable que le ha demandado mucho tiempo y esfuerzo— en la que figura tu texto. Te sientes agradecido por ello, y feliz, además, porque compartes el acto literario con ese desconocido que estará leyendo, en algún lugar del mundo en donde tú nunca has estado, lo que tú has escrito.

   Y también, cuando piensas en esto, adviertes el calor de las escritoras y escritores que comparten contigo estas páginas. Percibes el cariño de quienes han participado de los certámenes con sus trabajos y la necesidad de contar historias que los une. 

   Disfruta el afecto de ellos y ellas porque te han elegido para que sea tu cuento el que esté impreso en representación de todas y todos. Y agradéceles, porque es lo más hermoso que te pueda haber sucedido.

   Un abrazo.



domingo, 28 de octubre de 2018

Voy a buscarte


   No existe lo imposible. 
   Es solo un acantilado de miedos y timideces tontas. Esta vez probaré con un desafío diferente. ¿Qué pasa si me visto con ropas desteñidas y salgo a buscarte por los empedrados de las calles solitarias?, al anochecer, como un enamorado, cerca de los faroles encendidos, lejos de las sombras donde duermen los bancos de la plaza. 
   Seguiré la estrategia de hacerlo a deshoras, quiero ir a husmear por los escaparates iluminados, estoy seguro de encontrarte, conozco los lugares donde suelen estar las reinas huidizas como tú, sé de tus rincones.
   Me han dicho que te han visto, pero en mi cabeza se acumula la duda. Oigo una voz incrédula escondida en la maraña de mis confusos pensamientos. Me advierte de otra desazón en un tono similar al sonido frío de la escarcha, como un soplo salido de labios femeninos que me rechazan.
   Y me quedo pensando en tantas quimeras esquivas que me han marcado de arrugas la frente. Las puertas abiertas de los certámenes, las luces encendidas entre tintineos de caireles, las amplias escaleras alfombradas, las ceremonias de los festejos descendiendo hacia el patio de invitados, al gran espectáculo. 
   Todo eso se me ha negado.
   No deseo perderte. Quisiera bailar contigo esta noche, sentir tu perfume novedoso mientras escuchamos el sonido de los violines con los ojos cerrados. Quisiera verte. Te imagino tan hermosa, así, envuelta en un vestido de papel y con un pequeño moño en el hombro. 
   Y con esta imagen de ensueño voy a buscarte.
   No sé si me crees, enredado en mi ansiedad he olvidado tu nombre exacto, aunque tu rostro lo recuerdo perfectamente. Necesito serenarme, disfrutar el momento de nuestro encuentro, ansío ser el primero en tomar tu cara entre mis manos. 
   No quiero tardar demasiado. Eres el sueño que tanto he perseguido. 
   Estarás triste si nadie logra descubrirte, pero tienes tanta belleza por dentro que, no bien un par de dedos se deslicen por tu costado, el esplendor de tus palabras será más dulce que un trago de miel. Estarás orgullosa entre toda la multitud.
   Tú guardas mis secretos y los de quienes te han deseado. Sabes, quienes alcanzamos tu cielo hemos necesitado, en ocasiones, de alguna ayuda. Un sorbo de licor tibio quizás. Algo de alcohol debió pasar por nuestras gargantas porque de lo contrario la imaginación hubiera sido un cuchillo inconcluso, y no nos hubiésemos podido degollar el alma por completo. Y, precisamente, tú lo entiendes, de eso se trata. De dejarlo todo, con los dedos sangrando de tanto raspar la piel de la hoja, con la pasión entre las venas entibiando el cerebro.
   Quiero abandonar mi mano entre tus muslos, acariciar tu piel blanca, esos pequeños infiernos formarán parte de un sueño que me hará sentir vivo. Me atreveré a hacerlo sin tu permiso. Y te acariciaré los pechos con delicadeza, como si fuesen dos pájaros tibios. Te escucharé con atención bajo la rubia lumbre de la lámpara. Imagino el momento, cuando estés conmigo, exponiéndote, con el esplendor de tus frases maravillosas.
   Y cuando te encuentre te amaré seguramente con el arrebato torpe de un poseído. No seré cuidadoso con tu vestido de fiesta porque lo desgarraré y lo tiraré a un costado. Pero a tu cuerpo lo trataré con cariño, no temas, que es lo más preciado para mí.
   ¡Ahí te veo! 
   Estás en el estante de las antologías.
   Me apuro en encontrar al vendedor. Le pido que te envuelva en papel opaco, que te ponga un moño dorado y salgo contigo debajo del brazo, iré a leerte con calma, acariciándote con ternura, página por página.


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domingo, 30 de septiembre de 2018

El papel y la letra


   Con mucha humildad, lejos del ego y mucho más cerca de la ilusión que representa publicar, es un verdadero placer poder realizar esta entrada que es sencillamente para dar una noticia, la más importante para alguien tan apasionado por las letras como yo.

   Después de varios meses ha salido a la venta mi tercer libro, Escarcha, lo cual es muy importante para mí porque de algún modo me da más seguridad en lo que hago y al mismo tiempo un sosiego, muy difícil de explicar con exactitud, pero cerca de proveerme un mínimo de certeza acerca de que la orientación que persigo es la correcta.

   Soy escritor porque he tomado la decisión de expresarme mediante la palabra impresa hasta donde me den las fuerzas, en tanto y en cuanto considere que es relevante lo que cuento, y, además, que lo plasmado sobre el papel tenga un mínimo de dignidad, según mi humilde opinión, para ser presentado en público. 

   Esta tarea la realizo con suma satisfacción, con el deber ético autoimpuesto de colocar el máximo esfuerzo en construir cada uno de los textos, lo cual, por supuesto, de ningún modo garantiza que estén por encima del umbral que cada lector exige, pero sí asegura que yo haya alcanzado el tope de las posibilidades que me dan las herramientas literarias que poseo.

   Me he tomado tiempo para seleccionar los dieciocho textos que aparecen en el libro en base a un criterio de heterogeneidad en todos los aspectos que abarcan la forma, la extensión y la trama. Estos textos originales han sido autocorregidos y, como etapa final, C. Mosovich ha realizado la corrección de los mismos.

   Con el apoyo de los diseñadores de la editorial y teniendo en cuenta la experiencia de mi primer libro en papel, hemos puesto especial cuidado en la estética. La tipografía interna sobre la página ahuesada es más amigable y la apertura con capitulares les da cierto realce a los cuentos. Por otra parte, el equipo de diseño ha realizado un delicado tratamiento de la imagen, elaborada por E. Rosales, para la cubierta y las solapas, terminadas en laminado brillante, logrando un producto del que me siento muy orgulloso.

   Una novedad, que no es nada menor, es que para adquirir el libro papel, la editorial ha agregado una opción de “envío internacional” puerta a puerta que, por su costo, resulta accesible para quienes viven en otros países, por ejemplo, España, México, Uruguay, Chile.

   Las distintas opciones y ambos formatos (digital y papel) se pueden solicitar a través de la página de la editorial:

   Ante cualquier duda, se puede consultar a la Librería de la editorial por e-mail:

   libreria@autoresdeargentina.com

   La adquisición del libro, al mismo tiempo que va a significar un tremendo estímulo para mí, colaborará en el surgimiento del sueño de publicar el próximo, ya que se trata siempre de autopublicaciones, por eso, desde ya, muchas gracias a los que decidan hacerlo.

domingo, 29 de julio de 2018

Ave azul



   Ella escapó. Abandonó sin pena los calores del trópico, la brutalidad de las tormentas y la pobreza de la isla. Llegó aquí con una valija prestada, vacía de sueños. Se instaló en el contorno, al costado de los muros elevados de esta urbe esquiva. 
   En algún momento tuvo la ilusión del olvido. Espió el otro lado de su vida, volteó la página para buscar el modo, pero sola no pudo. Entonces el ave azul entró en su mente desesperada, recogió los recuerdos tristes de su pasado y los apretó en un nido de aire. Y a esos mismos recuerdos les quitó los colores. Los quebró en mínimos trozos transparentes y los cubrió con una niebla blanca para que no se conviertan en posibles palabras nuevas. Por eso ella trajo el silencio dentro de los ojos perdidos. Vino con el alma desnuda, el dolor anestesiado, y un desierto de dudas mirando hacia la nada. 
   No supo muy bien cómo debía comenzar a transitar la noche. Entonces el ave se hizo presente otra vez y le ofreció su vuelo. Colocó un manto de ángeles para proteger su espalda y le abrió las puertas del bar. Ella ensayó una sonrisa sobre su rostro y untó un precio sobre su cuerpo para recibir en él las masculinas huellas del semen. Aprendió a pensarse lejos de sí misma, a apretar los dientes cuando sus rodillas tibias debían arrugar las sábanas de los hoteles, en la sumisión de la entrega pactada. Peregrinó las calles nocturnas, vio la triste palidez de la luna surgiendo del río. Durmió los días y vendió sus noches a los miserables compradores de amor.



   Este invierno un hombre le dijo que se enamoró de ella. Se lo repitió esta noche, pero ella conoce las ilusiones equivocadas de ese verbo que tantas veces ha debido escuchar ocultando el fastidio. Esquivó el beso. Los labios que besan labios son formas repulsivas que ella no se permite. Quizás queden restos antiguos en el nido que protege el ave azul que elaboró el olvido. Entonces le dijo al hombre: «salgamos». Y le explicó con cuidado, con frases simples y palabras sencillas.
   Afuera del bar la brisa helada hizo rodar papeles sucios sobre las baldosas. Ella pensó en recientes cristales rotos agrupados con lentitud, alrededor de una idea que la perturba. Porque sabe que no siempre estas cosas terminan bien. Sintió que era una gacela en peligro buscando apresurada el abrigo de una trinchera. Habló con cautela entre los pliegues nocturnos de la piel del tiempo. Deslizó palabras con seriedad en el sosiego nocturno. Ofreció la sonrisa, ocultó el temor. Su corazón de metal, forjado con su trabajo, supo concluir su tarea. 
   Ella percibió la proximidad del tedio vigilando el rostro herido. Él la miró afirmando, se despidió y se fue. El inicio del gesto de un abrazo de amor inútil quedó congelado en el aire de la esquina desierta. El hombre comenzó a arrastrar penosamente la sombra del regreso. 



   Concluye otra noche en el bar. Ella se va a su casa. Y anhela, mientras intenta dormir, el vuelo del ave azul que llenará su valija vacía de sueños con un mínimo temblor de felicidad. Pero eso es lo último que alcanza a pensar con cordura, lo último que recuerda hasta aquí, cuando llega la liberación de la furia en un grito desgarrador que sale de su boca abierta, en la oscuridad del cuarto, apretándole los pulmones en un viento infinito.








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domingo, 1 de julio de 2018

El lugar del viento


   Entro al baúl de los escritos, el lugar del viento. La luz alumbra mi rincón favorito.  Veo brillantes de sal que destellan sobre páginas trazadas por miles de sueños, frases que persisten sobre papeles amarillos, letras que se resisten al olvido. Me decido a ordenar este caos antes de que todo se convierta en un remolino de hojas mudas. Y lo convierto en libro.

Páginas barrocas

martes, 5 de junio de 2018

Con la cabeza en el cielo


   "El Callejón de las once esquinas" me ha publicado un cuento de los que más quiero. Por eso se me ocurre tomar las palabras de un músico de rock argentino, y las modifico un poco para expresar el sentimiento que me embarga al observar el relato puesto en "letras de molde". Y formo una pequeña frase con esas palabras a las que me refiero: "la felicidad de la resignación". Trato de explicarme. Desde que era un pibe quise llegar a ser un "Julio Cortázar", o al menos acercarme un poco. Creo haber pensado en una locura: de ser necesario, pondría en riesgo la vida en el intento. Pero hace mucho tiempo que comprendí que solo se trataba del deseo de un adolescente, de un sueño imposible. Ahora, miro a mi alrededor, y veo a una muchedumbre de escritoras y escritores que disfrutan de la posibilidad de escribir, como lo hago yo, y me asombro gratamente, y comprendo que soy una persona tocada por la mano de la fortuna. En este momento es que se hace presente la alegría en mi corazón, por el simple hecho de haber llegado hasta aquí. Y de seguir estando en esta hermosa nube de resignación a la que llamo felicidad.

   Este relato lleva muchas auto-correcciones, no podría decir cuántas. La versión publicada es la última y tiene incorporados muchos cambios, la mayoría de ellos derivados de los comentarios que me han dejado aquí, en el blog, los cuales agradezco sinceramente porque me han sido de mucha ayuda. Y también algunos que me ha apuntado, con suma gentileza, Patricia Richmond, la editora del "Callejón", a quién agradezco todo el trabajo que pone en llevar adelante la revista.

   Además de los cuentos y relatos que son magníficos, al inicio se encontrarán con un invitado de lujo: Andrés Neuman.

   Dejo el enlace al cuento. 

martes, 29 de mayo de 2018

Con aroma a letra impresa


He tenido la satisfacción de que “El Narratorio” haya incluido el cuento "El loco de la jaula" en la antología del mes de mayo. Va todo mi agradecimiento al equipo por la publicación.
Para leer on-line el cuento aquí: "El loco de la jaula"
Para descarga gratuita de la revista aquí: El Narratorio N° 27

viernes, 11 de mayo de 2018

Por encima de las nubes


   Escribo estas líneas porque si no lo hago terminaré mordiéndome los dedos. Tuve que dejar pasar dos días para ser más objetivo, o por lo menos haber bajado de las nubes, y volver a pisar la tierra, a fin de contar, menos eufórico, las sensaciones de la experiencia de esa noche. Me refiero a la firma de ejemplares en la Feria del Libro en mi ciudad: Buenos Aires.
   Me dirigí al predio de la Sociedad Rural, donde se está desarrollando este evento anual de tanta trascendencia, con el mismo espíritu con que lo he hecho en otras tantas oportunidades como lector, con la ansiedad del amor a los libros que me acompaña desde que tengo memoria. 
   La editorial había asignado una hora para cada uno de los escritores que iban a firmar. 
   Mi expectativa era sencilla, solo aspiraba a sentarme en el stand asignado para disfrutar simplemente del momento, quería permanecer por ese lapso de tiempo abstraído en el centro de gravedad de la cultura literaria. Era la primera vez y me invadía la incertidumbre de una cita importante, como si se tratase del primer encuentro con una chica bonita que hubiese conocido en el baile de la noche anterior. 
   No pensaba en la cantidad de personas que podría asistir a la firma, pensaba que serían muy pocos. Quería observar el ajetreo de la muchedumbre entre las bibliotecas, las mesas de exhibición, las escenografías que habían montado las editoras, los carteles, los afiches, las luces, sintiéndome parte de este suceso extraordinario, disfrutando de la fascinación de ver como la gente observaría mi libro. 
   Y fue muy grande mi sorpresa al ver que los amigos, amigas, familiares, invitados, desconocidos, comenzaban a llegar, compraban el libro y me pedían una dedicatoria. Me puse a conversar, sentí el trato afectuoso, era una situación de lo más extraña y agradable. En suma, un clima de fiesta se había instalado en mi interior. Y fue creciendo de tal modo que estuve en el stand, entre charlas y firmas, el doble de tiempo que me habían otorgado. 
   Había llegado con el ánimo dispuesto a disfrutar del acontecimiento como lector y casi sin darme cuenta me había convertido en actor del mismo. Yo, un autopublicado, me encontraba entre cientos de escritores famosos. Porque, aunque no los veía, sabía que también estaban nuestros maestros, los grandes autoras y autores, esparcidos por todos los vericuetos de la muestra, en conferencias, asistiendo a reportajes de los móviles de las radios y las televisoras, compartiendo debates en los distintos pabellones. Y eso me ponía más contento, sabía que estaba transitando un momento fugaz, pero importante de mi vida, en esa noche, y quería hacerlo con plenitud en cada uno de esos instantes inolvidables.
   Así transcurrió la firma de ejemplares hasta que, ya excedido el plazo, tomé mis cosas y me fui retirando, realmente feliz, emprendiendo los casi doscientos metros que me separaban de las puertas de salida del predio.
   Vinieron a mi mente, mientras avanzaba atravesando los distintos sectores de la Feria, en un instante de distracción, tan breve como un soplo, una serie de reflexiones rumiadas durante un tiempo prolongado, y que las podría resumir del siguiente modo: 

   Hace un tiempo me rompía la cabeza pensando en qué consistía ser escritor. Y me interrogaba con incertidumbre acerca de si yo lo era o no. Hoy sé que se trata simplemente de tomar la decisión de serlo. Escribir es una de las tareas más difíciles y perturbadoras que ha inventado el ser humano. Es una actividad dura, muy dura y que elegimos ejercer toda la vida.
   A mí me cuesta, debo trabajar mucho a fin de crear un texto con el que esté medianamente conforme, después de corregirlo hasta el cansancio. Y además me resulta muy difícil alcanzar las condiciones anímicas para arriesgarme a publicarlo. Por fortuna lo hago, a veces hasta por desesperación, y lo digo así, aunque el término pueda parecer exagerado. 
   Por otra parte, me he atrevido a dar un paso más, me he animado a publicar mi primer libro, he comenzado con esta tarea hace más de un año y creo que ha valido la pena. Ahora pienso que lo he hecho en el momento justo, porque los textos tienen fecha de vencimiento, una relectura de los más recientes la puedo tolerar, pero si tomo uno más antiguo puedo caer en la tentación de sepultarlo en la tumba más profunda del olvido, incluso destruirlo.
   Hay muchas horas de esfuerzo y muchas ilusiones acumuladas en las páginas de una publicación. Es un recorrido lleno de tropiezos, angustias, aciertos, todo desplegado en un abanico que va desde el sufrimiento hasta el éxtasis. En definitiva, una experiencia humana fascinante. 
   Esta actividad no tiene horarios, hasta los sueños nos proveen materiales para volcar nuestros fantasmas al papel, crear personajes que hablen por nosotros, y expresar sentimientos. Y lo hacemos en extrema soledad. Y cuando publicamos en muy escasas y acotadas circunstancias nos enteramos por medio de algún comentario del efecto que ha producido la compleja estructura de símbolos que hemos articulado en nuestro trabajo. 
   Vemos con asombro las variadas interpretaciones de los que nos han leído y nos preguntamos que habrá sentido ese lector lejano, el marinero que lo ha leído en la cubierta de un barco navegando por el río, o la joven soñadora desvelada en su cama con el libro en la mano, o la mujer que recorre los renglones de la página, abstraída del bullicio, viajando en el ómnibus.
   En el siglo de las Comunicaciones arrojamos nuestras botellas al mar intentando tender lazos emocionales, intelectuales, reflexivos, con la peregrina necesidad de buscar la compañía de otra persona que comulgue con el cifrado de la historia que contamos, aún con la certeza de que es baja la posibilidad de que tengamos registro de ese suceso mágico. Y a pesar de eso, lo hacemos.

   Fue solo un breve instante, una epifanía reflexiva que se diluyó como una estrella fugaz. Había llegado a la salida y estaba tan henchido de orgullo, tan contento, que tuve la sensación de no poder atravesar los molinetes que daban al playón de Plaza Italia. De veras: pensé que no pasaría entre ellos. 
   En ese momento pensé en la compilación de cuentos que estoy haciendo para mi próximo libro. Y me dije que está bien, que vale la pena. A pesar del costo económico que implique, si es que no consigo que alguna editorial asuma el riego de invertir en la publicación, en todo o en parte.
   Hay cosas que no se miden por medio de números o de montos de dinero, cosas que son inexplicables, pero que suceden, y, en definitiva, constituyen la mejor parte de nuestras vidas y dan cuenta de los mejores actos de que somos capaces. 
   Como publicar un libro, que alguien lo lea, y que nos diga que le gustó.
   Y que nos pida que le escribamos una dedicatoria en la primera página, en la Feria del Libro.





jueves, 26 de abril de 2018

Feria del Libro 2018 Buenos Aires Argentina


   Hoy se ha inaugurado uno de los eventos literarios más importantes de mi país: la Feria del Libro 2018 de Buenos Aires.
   Y en esta circunstancia, nada más y nada menos, dentro de dos semanas, voy a estar firmando mi primer libro: "El sonido de la tristeza", en el stand de la "Editorial Autores de Argentina".
   Para mí, seguramente, será una experiencia inolvidable. Es por eso que quería compartir esta noticia con todos ustedes.
   Por supuesto están todos invitados y será un gusto enorme contar con la presencia de cada uno y poder compartir ese momento tan especial. 
   Los datos están en el volante. Les mando un saludo a todos.


viernes, 6 de abril de 2018

Despierte el alma dormida


   Ana Madrigal nos conduce con su prosa atildada, meticulosa, con una narración cuidada, virtuosa, dibujando personajes con una nitidez perfecta, a través de una historia que, con mano firme nos introduce en los vericuetos de la circunstancia humana, tremendamente humana, de la locura.
   Una novela estremecedora que nos seduce de entrada y nos va envolviendo en una trama dolorosa pero que no podemos dejar de transitar hasta el final. Una novela magnífica de una escritora extraordinaria.



El enlace para adquirirlo es el siguiente:

Despierte el alma dormida







sábado, 31 de marzo de 2018

El placer de narrar


   Es un placer compartir esta magnífica revista digital que se llama "El Narratorio" que edita Renate Mörder y dirige Federico A. Marongiu. Mis felicitaciones a todo el equipo por el estupendo tratamiento que le han dado al contenido y por el excelente diseño del mismo.
   En este número está incluido el cuento "El sonido de la tristeza" que pertenece al libro del mismo nombre, por lo cual va todo mi agradecimiento al equipo por la posibilidad de participar en esta publicación.








   Este es el enlace para la descarga gratuita de la revista completa.
El Narratorio N° 25

   Este es el enlace con el cual se accede directamente a issuu para la lectura on-line del cuento.
"El sonido de la tristeza"






miércoles, 7 de marzo de 2018

Un hermoso callejón

   Es un placer compartir con ustedes esta magnífica revista digital de Zaragoza que se llama "El Callejón de las Once Esquinas" que coordina la escritora Patricia Richmond. Desde aquí envío mis felicitaciones al equipo de edición por el estupendo tratamiento que le han dado al contenido y por el excelente diseño del mismo.
   En este número está incluido el cuento "El valle del sueño" que pertenece al libro "El sonido de la tristeza", por lo cual va todo mi agradecimiento al "Callejón" por la posibilidad de participar en esta publicación.
   El cuento se encuentra a partir de la página 92.
   Aquí dejo el enlace con el cual se accede directamente a issuu para la lectura on-line, y desde allí también se puede descargar gratuitamente la revista completa.

viernes, 23 de febrero de 2018

La alegría y la pausa


   La revista digital "El Narratorio" me ha publicado un cuento.
Para muchos será un hecho trivial, y en algún caso hasta intrascendente. Para mí, como componente de este vasto mundo de personas que escriben en las redes y que tanto se apasionan por la literatura, como uno más de tantos que estamos dando nuestros primeros pasos, en la búsqueda de caminos que están en proceso, intentando saber de qué se trata esto de escribir, me ha producido una enorme felicidad.
   Este es el tercer cuento que me publica esta antología tan cuidada, la cual tiene una edición excelente y reúne autores de un elevado nivel literario. Esta circunstancia me pone orgulloso y me empuja a hilvanar esta pequeña entrada.
   Esta es la principal razón que me lleva a compartir este hecho que me pone tan contento. Pero no la única. Este texto es uno de los que más quiero. Los motivos son varios y no vale la pena enumerarlos ya que se trata de un relato corto, casi una escena. Le tengo mucho afecto, o por lo menos es la palabra más cercana que encuentro para describir la relación que puedo tener con un cuento que escribí yo mismo. Se llama "Ellas bailan" y es un relato que pertenece a mi primer libro "El sonido de la tristeza".
   Por otro lado, he comenzado a recorrer el ámbito de las revistas literarias digitales y he descubierto que es un espacio mágico en el que me siento muy cómodo, un sitio sin dimensión en el cual me gusta indagar. "El Narratorio" es uno de esos lugares. Estoy muy agradecido a la editora y a todo el equipo que hace posible esta aventura fascinante.
   Y por último quisiera decir que hasta mediados de abril estaré de vacaciones. El año que ha pasado ha sido intenso y me tomaré un descanso para luego retomar la actividad del blog. En este período no me será posible subir ningún relato, pero contestaré a todos los comentarios en tanto y en cuanto tenga acceso a Internet. Tampoco contaré con la posibilidad de visitar, leer y comentar en los blogs amigos. Ya a mi regreso me pondré al tanto y retomaré esta actividad que tanto me gusta.
   Les mando un cariñoso saludo a todos los que han hecho y hacen posible este espacio de encuentro. De corazón. 
   Hasta la vuelta.

Ariel

El cuento se puede leer on line o descargando gratuitamente la revista. Se encuentra en la página 11. Este es el enlace:


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