jueves, 26 de diciembre de 2019

Fantasmas



   Escribir ficción, a veces, libera fantasmas que nos habitan sin saberlo.
   Entonces uno quiere esconderse, alejarse del mundo. 
   Uno quiere hundirse en el lodo y dormir cubierto de barro, en silencio, porque el barullo generado despierta heraldos que picotean la mente con aguijones crueles. 
   Los escritos se vuelven indecentes o se pudren en los estantes. Las ideas irrumpen como nubes tóxicas dentro de la mente y arañan las emociones hasta sacarles sangre. 
   Y uno no es un monstruo. 
   Y debe protegerse para no caer en la locura.

Publicado en Nüzine.



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18 comentarios:

  1. Es verdad que la escritura libera los fantasmas que querríamos tener escondidos para siempre, querido Ariel, nos da miedo mirarlos de frente y aguantar su mirada. A veces hay que ser muy valiente para permanecer en la silla ante la pantalla del ordenador (o la computadora). Pero, cuando apretamos los dientes y seguimos adelante, descubrimos que esos fantasmas se van desvaneciendo con cada golpe de tecla. Eso sin contar con las pepitas de oro que surgen en medio de la arena; como tus bellos relatos.

    Feliz 2020. Que sigas regalándonos con tu pluma elegante.

    Un beso muy grande

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    1. Se desvanecen y, si seguimos trabajando, golpeando las teclas, como tú dices, los podemos componer un poco y pulir sus formas hasta colocar cierta belleza para disimularles el rostro.
      Muchas gracias por tus buenos deseos, Ana.
      Un muy feliz 2020 también para ti.
      Un beso muy grande.
      Ariel

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  2. Estoy con Ana Madrigal,... renglón a renglón, párrafo a párrafo, lo fantasmas se desvanecen Ariel. Un abrazo y Felices Fiestas!

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    1. Sí, seguro.
      A darles un poco de lustre a las palabras para que esos fantasmas no muestren la cara de la crueldad.
      ¡Felices Fiestas! ¡Un gran abrazo!

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  3. “Lo peor es cuando has terminado un capítulo y la máquina de escribir no aplaude.” -dijo alguna vez Orson Wells. La literatura como compromiso y la locura como telón de fondo. Para gente como nosostros, querido Ariel, no existe escapatoria. Fuerte abrazo, y ¡Feliz 2020! ¿Vaya número de año no?

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    1. Sin duda, somos gente rara ¿no? Fuerte abrazo y ¡Feliz Año Nuevo!

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  4. A veces los fantasmas se esconden en el bosque, pero tu pluma los hace desaparecer y nos escribes tan bonito como la poesía. Un abrazo. ¡¡Felices Fiestas!!

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    1. Muchas gracias, Mamen. Un abrazo grande para ti. Que tengas un próspero ¡Año Nuevo!

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  5. Me pasó, y me pasa, que releyendo textos viejos me doy cuenta lo bien que reflejaban el momento que estaba viviendo. En el fondo, bien en lo hondo, el escritor está hablando de sus dolores, alegrías y toques de locura a través de los personajes, desvirtuados, o no tanto. Cuántas veces es el inconsciente el que dicta cada palabra.
    Me encantó cómo lo expresaste, Ariel.
    Un fuerte abrazo y feliz 2020.

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    1. Es verdad, nos reconocemos, no importa el tiempo transcurrido, aun los textos adolescentes son huellas de nuestro pasado.
      Yo también te mando un fuerte abrazo, Mirella.
      Muchas felicidades para el próximo año.

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  6. La otra opción puede ser volverse uno mismo ese fantasma para alguien más...

    Saludos,

    J.

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    1. Claro, los fantasmas se multiplican como las personas, la literatura los pone en evidencia.
      Un saludo grande, José.

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  7. El teclado es un domador de fantasmas, Ariel. No hay fantasma que resista el golpeteo de las teclas y el tamiz de nuestra inspiración a la hora de embellecerlos o denunciarlos.
    Que este año sea fructífero y a no tener miedo que los fantasmas también se asustan.
    Un abrazo

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    1. Seguiremos, entonces, por el camino de la escritura, insistiendo por lo menos en mejorar su aspecto.
      Un abrazo grandote, Mirna.
      ¡Feliz año!

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  8. Es lo que hay, querido amigo Ariel. Debemos aprender no solo a convivir con los monstruos íntimos, y además, convertirlos en nuestors aliados. No siempre lo conseguimos. Tú o vos debes tener cierta confianza ya con ellos, a juzgar por tus escritos, todos los fantasmas te obedecen.
    Un abrazo Ariel.

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    1. De tanto en tanto me miran fijo, Isabel, y no queda más remedio que alejarme por un tiempo de ellos, a veces trago saliva y sigo adelante, por momentos llegan a desordenar mis sueños, me pregunto si con el correr de la tinta pierden fuerza o, por el contrario, aumentarán su potencia hasta un límite que no pueda controlarlos.

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  9. Pienso que el escribir es una manera de exortizarlos.

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    1. Seguiré recorriendo la senda a ver si se disipan. Un abrazo, amiga.

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