viernes, 11 de mayo de 2018

Por encima de las nubes


   Escribo estas líneas porque si no lo hago terminaré mordiéndome los dedos. Tuve que dejar pasar dos días para ser más objetivo, o por lo menos haber bajado de las nubes, y volver a pisar la tierra, a fin de contar, menos eufórico, las sensaciones de la experiencia de esa noche. Me refiero a la firma de ejemplares en la Feria del Libro en mi ciudad: Buenos Aires.
   Me dirigí al predio de la Sociedad Rural, donde se está desarrollando este evento anual de tanta trascendencia, con el mismo espíritu con que lo he hecho en otras tantas oportunidades como lector, con la ansiedad del amor a los libros que me acompaña desde que tengo memoria. 
   La editorial había asignado una hora para cada uno de los escritores que iban a firmar. 
   Mi expectativa era sencilla, solo aspiraba a sentarme en el stand asignado para disfrutar simplemente del momento, quería permanecer por ese lapso de tiempo abstraído en el centro de gravedad de la cultura literaria. Era la primera vez y me invadía la incertidumbre de una cita importante, como si se tratase del primer encuentro con una chica bonita que hubiese conocido en el baile de la noche anterior. 
   No pensaba en la cantidad de personas que podría asistir a la firma, pensaba que serían muy pocos. Quería observar el ajetreo de la muchedumbre entre las bibliotecas, las mesas de exhibición, las escenografías que habían montado las editoras, los carteles, los afiches, las luces, sintiéndome parte de este suceso extraordinario, disfrutando de la fascinación de ver como la gente observaría mi libro. 
   Y fue muy grande mi sorpresa al ver que los amigos, amigas, familiares, invitados, desconocidos, comenzaban a llegar, compraban el libro y me pedían una dedicatoria. Me puse a conversar, sentí el trato afectuoso, era una situación de lo más extraña y agradable. En suma, un clima de fiesta se había instalado en mi interior. Y fue creciendo de tal modo que estuve en el stand, entre charlas y firmas, el doble de tiempo que me habían otorgado. 
   Había llegado con el ánimo dispuesto a disfrutar del acontecimiento como lector y casi sin darme cuenta me había convertido en actor del mismo. Yo, un autopublicado, me encontraba entre cientos de escritores famosos. Porque, aunque no los veía, sabía que también estaban nuestros maestros, los grandes autoras y autores, esparcidos por todos los vericuetos de la muestra, en conferencias, asistiendo a reportajes de los móviles de las radios y las televisoras, compartiendo debates en los distintos pabellones. Y eso me ponía más contento, sabía que estaba transitando un momento fugaz, pero importante de mi vida, en esa noche, y quería hacerlo con plenitud en cada uno de esos instantes inolvidables.
   Así transcurrió la firma de ejemplares hasta que, ya excedido el plazo, tomé mis cosas y me fui retirando, realmente feliz, emprendiendo los casi doscientos metros que me separaban de las puertas de salida del predio.
   Vinieron a mi mente, mientras avanzaba atravesando los distintos sectores de la Feria, en un instante de distracción, tan breve como un soplo, una serie de reflexiones rumiadas durante un tiempo prolongado, y que las podría resumir del siguiente modo: 

   Hace un tiempo me rompía la cabeza pensando en qué consistía ser escritor. Y me interrogaba con incertidumbre acerca de si yo lo era o no. Hoy sé que se trata simplemente de tomar la decisión de serlo. Escribir es una de las tareas más difíciles y perturbadoras que ha inventado el ser humano. Es una actividad dura, muy dura y que elegimos ejercer toda la vida.
   A mí me cuesta, debo trabajar mucho a fin de crear un texto con el que esté medianamente conforme, después de corregirlo hasta el cansancio. Y además me resulta muy difícil alcanzar las condiciones anímicas para arriesgarme a publicarlo. Por fortuna lo hago, a veces hasta por desesperación, y lo digo así, aunque el término pueda parecer exagerado. 
   Por otra parte, me he atrevido a dar un paso más, me he animado a publicar mi primer libro, he comenzado con esta tarea hace más de un año y creo que ha valido la pena. Ahora pienso que lo he hecho en el momento justo, porque los textos tienen fecha de vencimiento, una relectura de los más recientes la puedo tolerar, pero si tomo uno más antiguo puedo caer en la tentación de sepultarlo en la tumba más profunda del olvido, incluso destruirlo.
   Hay muchas horas de esfuerzo y muchas ilusiones acumuladas en las páginas de una publicación. Es un recorrido lleno de tropiezos, angustias, aciertos, todo desplegado en un abanico que va desde el sufrimiento hasta el éxtasis. En definitiva, una experiencia humana fascinante. 
   Esta actividad no tiene horarios, hasta los sueños nos proveen materiales para volcar nuestros fantasmas al papel, crear personajes que hablen por nosotros, y expresar sentimientos. Y lo hacemos en extrema soledad. Y cuando publicamos en muy escasas y acotadas circunstancias nos enteramos por medio de algún comentario del efecto que ha producido la compleja estructura de símbolos que hemos articulado en nuestro trabajo. 
   Vemos con asombro las variadas interpretaciones de los que nos han leído y nos preguntamos que habrá sentido ese lector lejano, el marinero que lo ha leído en la cubierta de un barco navegando por el río, o la joven soñadora desvelada en su cama con el libro en la mano, o la mujer que recorre los renglones de la página, abstraída del bullicio, viajando en el ómnibus.
   En el siglo de las Comunicaciones arrojamos nuestras botellas al mar intentando tender lazos emocionales, intelectuales, reflexivos, con la peregrina necesidad de buscar la compañía de otra persona que comulgue con el cifrado de la historia que contamos, aún con la certeza de que es baja la posibilidad de que tengamos registro de ese suceso mágico. Y a pesar de eso, lo hacemos.

   Fue solo un breve instante, una epifanía reflexiva que se diluyó como una estrella fugaz. Había llegado a la salida y estaba tan henchido de orgullo, tan contento, que tuve la sensación de no poder atravesar los molinetes que daban al playón de Plaza Italia. De veras: pensé que no pasaría entre ellos. 
   En ese momento pensé en la compilación de cuentos que estoy haciendo para mi próximo libro. Y me dije que está bien, que vale la pena. A pesar del costo económico que implique, si es que no consigo que alguna editorial asuma el riego de invertir en la publicación, en todo o en parte.
   Hay cosas que no se miden por medio de números o de montos de dinero, cosas que son inexplicables, pero que suceden, y, en definitiva, constituyen la mejor parte de nuestras vidas y dan cuenta de los mejores actos de que somos capaces. 
   Como publicar un libro, que alguien lo lea, y que nos diga que le gustó.
   Y que nos pida que le escribamos una dedicatoria en la primera página, en la Feria del Libro.





24 comentarios:

  1. Simplemente magia. Muchísimas felicidades, Ariel.

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    1. Es verdad, Marta, esa noche la Feria, para mí, tenía más magia que nunca. No te imaginas. Muchas gracias por tus buenos desos.
      Ariel

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  2. ¡Emocionante! Desde España FELICIDADES

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    1. Muchas gracias, Encarna, a pesar de la distancia me llegan tus buenos deseos, aunque haya un océano por medio.
      Ariel

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  3. He sentido una enorme emoción al leer este escrito que has compartido con nosotros. Una emoción doble como lectora y como humilde aprendiz de este oficio que consiste en juntar palabras en busca de la belleza de una historia, como las que tú nos regalas. No sabes cuánto me alegro por ti. Me parece que estoy sentada a tu lado mientras una cola larga de lectores espera que les rubriques la primera página.
    Enhorabuena, querido Ariel. Me dejas esperando ansiosa tu próximo libro.
    Un beso muy grande

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    1. Tú has estado al lado mío, Ana, desde que he comenzado este camino. He tratado de compartir mis emociones contigo, con ustedes, aquí en el blog, porque es el sitio más parecido a mi casa. Te diré que fue una noche en la cual, a pesar de estar atareado con la gente que ha venido, tuve instantes en los cuales pensé que alguien como tú estaba presente desde la distancia, es muy difícil de describir esa sensación, pero te puedo asegurar que me invadía esa certeza. Te mando un beso, querida Ana, me has dejado un comentario que me ha tocado el corazón.
      Ariel

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  4. ¡Qué bonito Ariel! Felicidades, se contagia la emoción. Muchos éxitos.
    Besos

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    1. No es sencillo describir lo que se siente ser parte de la Feria del Libro. Es sencillamente fascinante. Muchas gracias por tus palabras, Conxita, tan atenta como siempre, eres muy generosa. Un beso.
      Ariel

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  5. Tu alegría y tu felicidad es la mía Ariel. Me alegro enormemente de tus éxitos y del estadio emocional en el que te encuentras ¡rozando el cielo y no es para menos!
    Enhorabuena una vez más querido Ariel.
    Un abrazo muy muy fuerte.

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    1. Isabel, esa noche en la Feria del Libro me pasaron muchas cosas por la cabeza, es increíble la cantidad de pensamientos que pueden fluir en un instante. Noté que había perdido la noción del tiempo y del espacio. Y fueron solo dos horas de estadía en el stand de la Editorial.
      Es que en la Feria el centro de atención de todas las miradas son los libros y los escritores. Hay una muchedumbre que solo habla de eso, gente que acaricia las páginas, que abre la cubierta para ver que hay dentro, buscando algo que sus labios no dicen, algo que su consciencia ignora, pensamientos que no pueden poner en palabras y las buscan dentro de las hojas de un ejemplar. Yo observaba la avidez en sus rostros, la misma que, con seguridad, yo tengo cuando entro a una librería.
      Pero la Feria no es una suma de librerías, es un inmenso cielo de páginas escritas. Esa noche pensé que el mundo se había hecho pequeño, que no había mares de por medio, y que todos los escritores y escritoras, amigos y amigas que visitan el blog me acompañaban en la presentación del libro. Tuve la sensación, como dice Ana, que estaban sentados al lado mío, en forma incorpórea, como parte de mi mundo interno, los sentí muy cerca, de veras.
      Porque yo estaba en cuerpo y alma fuera de lo cotidiano, como cuando escribo, completamente inmerso en esa actividad maravillosa a la que dedicamos tantas horas, tanto empeño, tanta emoción, tal vez una de las más preciadas zonas de nuestras vidas. En eso pensaba también esa noche.
      Tú eras parte de ese cielo, Isabel, gracias por estar ahí.
      Ariel

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    2. Que acabo de ver el vídeo... que carita de felicidad tiene usted.
      Un abrazo Ariel.

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    3. Así es, Isabel, un bonito recuerdo que no se disipa, que no abandona mi rostro todavía.

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  6. Que identificado me he sentido con algunas de las cosas que has escrito en esta entrada, Ariel. Eso de no sentirse nunca satisfecho con lo que escribes, con corregir hasta la saciedad, con sufrir dando forma a un cuento hasta que queda al gusto de uno, las lecturas de los relatos más antiguos que siempre nos parecen de baja calidad... es el sino del escritor, o del aprendiz de escritor pues todos estamos aprendiendo continuamente. Admiro tu perseverancia y la capacidad de trabajo e ilusión que demuestras en este camino que te has empeñado en recorrer. Las tres cosas siempre dan su fruto y tú eres un claro ejemplo. Enhorabuena, amigo Ariel, por tener el valor de perseguir tus sueños. Me alegra mucho este momento que estás viviendo. Te mando un abrazo.

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    1. Quise compartir este puñado de reflexiones acerca de lo que he vivido en ese ámbito maravilloso, en ese "mega-evento" que es la Feria del Libro, para que tú tuvieras oportunidad de conocer las sensaciones que yo tuve en ese momento, porque eres uno de los escritores que me ha guiado en este camino. Hace ya un tiempo largo que nos conocemos y creo que hemos tendido lazos invisibles entre nosotros.
      Creo, además, que se ha formado un grupo de "compañeros y compañeras" que nos vamos agrupando en esta zona intangible del mundo virtual, porque tenemos afinidades, y nos vamos reconociendo por algo que va más allá de las nacionalidades, de las regiones, de las vivencias cotidianas, algo que se acerca más al reino de las emociones, del intelecto, y de esta pasión por expresarnos por escrito, con mucho esfuerzo pero con muchas satisfacciones e ilusiones.

      Que la vida se trata también de esto, y en gran medida, creo yo.

      Te mando un gran abrazo, amigo Jorge, y muchas gracias por todo lo que me dices, por hacerte eco de lo que he vivido la noche del miércoles, de esta alegría que todavía tengo dentro del pecho y que he querido compartir contigo.

      Ariel

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  7. Felicidades y enhorabuena compañero R. Ariel. Por este libro que seguramente has escrito con mucho esfuerzo y dedicación. Tener esa valentía a autopublicación de tu libro. Solo te deseo que tengas mucho éxito con este libro y los próximos que escribas. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Mamen, creo que vale la pena el esfuerzo y la dedicación que he puesto en esta publicación porque la recompensa es muy grande. Agradezco mucho el apoyo que me brindas y los buenos deseos que me envías. Un abrazo muy afectuoso.
      Ariel

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  8. Qué suerte, para los que te leemos y para los que te irán conociendo, que tiraste esa botella al mar: te permitiste esta epifanía que, me alegra saber, devendrá en otras.
    También comparto lo que contaste ante el acto de escribir; los que nos sentimos aprendices nunca terminamos conformes y nos exigimos siempre un poco más.
    Estoy muy contenta de haber leído tu libro y tenerlo. Te felicito por esos momentos inolvidables que pasaste el miércoles, día en el que me acordé de vos y te acompañé desde mis pensamientos. Este año no pude ir a la Feria del Libro por mis problemas de columna y lo lamenté mucho.
    ¡Avanti ragazzo, che la battaglia è nostra! Diría Garibaldi.
    Me encantó el video, Ariel, que suerte que lo compartiste.
    Un fuerte abrazo, compañero de letras.

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    1. No sé cómo agradecerte, Mirella, porque es enorme el ánimo que me das con este comentario. No sabés lo importante que es para mí que hayas comprado el libro, que lo hayas leído y me digas que estás contenta de tenerlo, suena maravilloso. Yo me alimento con lo que me decís cada vez que subo algún texto. Eso me motiva no solamente para seguir escribiendo sino para tratar de mejorar y para seguir buscando nuevos caminos y animarme, inclusive, a otra publicación, mirá lo que te digo.
      Te aseguro que lo que viví en la Feria del Libro fue algo muy difícil de explicar, una experiencia intransferible para quién ama la Literatura, escribe (o mejor dicho que balbucea sus primeras palabras) y tiene la enorme ilusión de que lo lean. Y me pasó, y todavía tengo la alegría adentro.
      También te quiero decir que pensé en vos cuando estaba firmando, como si estuvieses al lado mío, incorpórea, pero ocupando la silla, haciéndome compañía en ese momento crucial.
      Mirella, querida compañera de letras, espero que te mejores de tu dolencia, yo también tengo mis achaques de columna, y sé lo que es convivir con ellos. ¡Me encantó la frase que pusiste en italiano!
      Te mando un abrazo grandote.
      Ariel

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  9. Felicitaciones Ariel. Este detallado resumen de tu participación en la Feria me ha embargado de emoción. Te muestra tal cual sos, una persona de enorme calidad humana. Me pone muy feliz la intensidad (y la felicidad) de tu experiencia. A la brevedad lo charlamos. Te mando un fuerte abrazo.

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    1. ¡Muchas gracias, Néstor! Me causa mucha alegría lo que decís. La Feria es para mí un lugar mágico y sentí que de algún modo estabas presente. Yo salí siendo la misma persona que entró, solo que con una enorme alegría en el corazón, lo disfruté mucho. Vos sabés que yo me entusiasmo enseguida cuando me pasa algo bueno y para mí fue algo muy lindo, para recordar, como vos decís: algo muy intenso.
      Yo también te mando un abrazo.
      Ariel

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  10. Caro Ariel ti faccio tante congratulazioni! Sono felice quando i sogni si realizzano.
    Ho sempre ammirato le tue doti, le tue qualità e quello che esprimi, le tue emozioni arrivano, ti mando un immenso abbraccio

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    1. Muchas gracias, angeloblu, qué alegría que hayas venido aquí en este momento tan especial. Tú eres una de las personas en las que he pensado cuando estaba en la Feria del Libro. Además de ser una escritora sensible eres una amiga con la que comparto la pasión de expresarme por medio de las palabras. Y eso es muy lindo. Un abrazo muy grande desde Buenos Aires.
      Ariel

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  11. Cuánta verdad en lo que cuentas Relatas además todo tan perfecto, tan impecable que da gusto adentrarse en tus palabras.Felicitaciones por tanto talento.Seguro te has convencido acerca de la definición de escritor.Tú lo eres...y sigue en este camino de éxitos! abrazo

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    1. Como verás, Graciela, me gusta compartir las experiencias que vivo en este mundo tan extraño que es la Literatura de ficción. Y en este caso, aunque se trata de un testimonio, quise dejarlo por escrito, porque ha sido un acontecimiento para mí muy importante. Muchas gracias por todos tus elogios y, por supuesto, por haber pasado por aquí a dejarme tu opinión, porque lo más valioso para mí con que cuenta este blog, son, justamente, los comentarios de ustedes, que conservo con mucho cariño.
      Te mando un afectuoso abrazo!!
      Ariel

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