jueves, 11 de enero de 2018

En la orilla

   
   Hace un mes he muerto. 
   Todavía recuerdo los sonidos de los terrones tropezando sobre la madera, en el desamparo del féretro depositado inclemente en el fondo de la tumba. He pensado mucho antes de escribirte, no encontraba la frase más adecuada, el vocablo más preciso. El temor a hacerte daño me ha detenido la mano. Tú conoces lo mal que me pongo cuando no acierto con el modo de manifestar un sentimiento.
   Ahora he dejado esa morada lúgubre y me muevo con libertad por cualquier sitio. No tengo límites. 
   Puedo estar por encima de los campos de maíz dorados por el sol del verano, en las habitaciones silenciosas de nuestra vivienda, junto a las bandadas de gaviotas que se acercan a la costa y se zambullen buscando los bancos del pejerrey o, si lo deseo, contemplando la lenta rotación de la noria de tus pensamientos.
   Hace un rato estuve oculto en la breve profundidad del arroyo que bordea nuestra casa, apenas detrás de la joroba suave del médano que da a la playa. Allí el cauce se curva y repta como una serpiente por debajo del puente de hierro con barandas blancas, buscando el abrazo azul del océano. Y vi, sumergido en el agua, los reflejos de los rayos de sol que destellaban sobre la superficie arrugada de la corriente, como un pez irreal sumergido en el torrente lánguido, sin ojos laterales, sin escamas, sin vísceras y sin sustancia.
   Ya no camino, no ando encorvado con el hombro derecho caído y arrastrando la pierna. Los restos de mi cuerpo están en la caja negra enterrada en el cementerio, ahí han quedado músculos, huesos y dolores. El martirio ha cedido del todo. Ya no veo las nubes blancas, esas pinceladas de bruma que me opacaban las pupilas. Ahora todo es diáfano. 
   Eso sí, he dejado de lado ciertos sentimientos que me oscurecían el futuro. Ya no temo a la ansiedad, la zozobra, la angustia, o el miedo a que no estés al día siguiente. 
   No me atribuyo ninguna virtud y, sin embargo, he recuperado la delicia de acompañar tus horas. Y no existe venganza, según entiendo, por la cual a ti se te niega mi presencia. Pero es así.
   Disfruto con ternura el murmullo de tu deambular por las habitaciones, aunque me acongoja la imposibilidad de tocar tus cabellos. Te veo ir y venir, acomodar la servilleta, el cuchillo, el frasco de mermelada y las galletas. Escucho el ruido familiar del choque de los enseres del desayuno cotidiano.
   Me pregunto cómo llevas el dolor contigo, no sé si todavía tienes clavada la aguja de la tristeza. Quizás el pérfido pesar, aunque no te tomó desprevenida, te golpea todavía el pecho y por eso levantas el dorso de la mano hacia tu mejilla para despejar la lágrima. Ya quebrada la esperanza, la melancolía invade tu vida. Entiendo el hondo vacío de tu alma ante la contundencia de mi partida.
   Yo he recobrado la memoria. 
   Añoro la belleza de tu sonrisa, la dulzura de tu alma, el amor que nos tuvimos. Recuerdo todos los objetos sin olvidar sus nombres, manteniendo el orden y la claridad en mi mente. Ya no me confundo, la comprensión ha regresado a eslabonar cada frase, la duda ya no me dispersa las ideas y el olvido se ha alejado definitivamente. Ya ves todo lo que he ganado.
   Los sabios han hablado y escrito acerca de la muerte. Con argumentos rotundos y razones indiscutibles han publicado miles de libros. Pero han especulado, nadie ha podido confirmar la verdad. Ninguno ha llegado a ver su rostro. 
   Yo sí.
   La finitud es una condena inevitable para el cuerpo y el tiempo para él es breve, acotado. No hay eternidad posible sin el desprendimiento de la carne. Desapego, abandono y soledad, así ocurrió, en ese orden. Y ahora que me he librado de todo lo mundano, vengo acá, al lado tuyo. 
   Te extraño mucho, más aún en un día desapacible como el de hoy, adornado con la coraza gris de un junio hostil y un cielo acerado de lluvia. 
   La mayoría de los árboles que acompañan la orilla del arroyo tienen los troncos casi rectos, y algunos apenas inclinados hacia el mar, en delicado ademán de reverencia. Todos tienen el follaje verde, excepto aquellos tres plátanos de ramas casi desnudas, todavía con algunas hojas de bordes cascados color sepia, que como dedos temblorosos se aferran a las ramas, en vano, resistiendo la caída inevitable. 
   Sentada, te veo pensativa, añorando los días felices que estuvimos juntos. Estás cruzada de piernas, sentada en la silla. Observas, con los codos apoyados en la mesa y los pulgares sosteniendo el mentón, por encima de las tostadas recién hechas. Tu cabeza, orientada hacia la ventana, suspende tu mirada en el aire infinito del momento. Puedo percibir la danza de los duendes que agitan la tristeza en tu memoria, recordándome.
   Tus pensamientos se mecen en el aire quieto de tus cavilaciones. Aparezco entre ellos como un pequeño latido, un titubeo imperceptible. Un escollo insalvable te impedirá verme y saber que soy yo el que agita tus emociones. No vas a adivinar, pero es mi figura que viene a cobijarse a tu lado.
   Cómo explicar la medida del anhelo absurdo de compartir este momento. Aunque me es imposible, lo sueño. Quisiera verme en el hueco de la silla vacía que está a tu lado, queriendo hablarte de las mismas tonterías, atendiendo la danza de tus gestos, apartando distraído las migas del mantel, sin otra cosa más interesante por hacer, disfrutando del cariño de tu compañía. 
   Ahora solo tengo la posibilidad de escribir, pero ni siquiera estoy seguro de acercarte estas palabras, confinado como estoy en mi extraño destino, y tal vez no sea posible dejar entre tus manos esta primera carta que he hecho para ti. De ser así, me quedaré con la ilusión de envolverme en tus recuerdos, aunque tú no puedas advertirlo y ni siquiera imagines que soy yo quien viene a perturbar tus pensamientos.




Este cuento pertenece al libro "Escarcha".

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92 comentarios:

  1. Es un placer leer lo que escribes. Tu habilidad para manejar y ordenar las palabras para transmitir sentimientos con gran belleza poética causan mi admiración. Un abrazo, Ariel.

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    1. Hola Encarna. Qué gusto que me hayas dejado este comentario en mi blog, me encanta de veras lo que dices. He tratado de cuidar la belleza todo lo que pude en este texto tal vez un poco triste, pienso que es un modo de suavizar la melancolía de la historia. Me alegra mucho que te haya gustado. Yo también te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  2. Hola Ariel, me encanta este relato. Primero me impresiona, me sobresalta, pero luego a medida que avanza la lectura me voy sintiendo cómoda. Me ha gustado mucho. Muy bonitas las descripciones de los sentimientos del protagonista. Felicidades. ¡Un abrazo!

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    1. Creo que es natural encontrarse con una cierta inquietud dado que el tema de la muerte nos es común a todos y significa la desaparición de este mundo que conocemos. Por fortuna la literatura nos permite jugar con la fantasía de creer que después pasamos a otro lado, aunque podemos observar lo que pasa por aquí como un modo de no perdernos del todo. Muchas gracias Mirta, por dejar tu comentario, te agradezco tu generosidad. Te mando un afectuoso abrazo desde Buenos Aires.
      Ariel

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  3. No puede ser más bonito. Poético, dulce, conmovedor... Bellísimo.

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    1. Muchas gracias, Marta. Todo esos adjetivos me gustan mucho. Todos, todos...
      Ariel

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  4. Ternura, sensibilidad, belleza, dulzura, nostalgia... No tengo palabras para expresar los sentimientos que me ha inspirado tu relato. Se nota el cuidado, el mimo, que has puesto en cada frase, como un orfebre que con esmero crea una joya. Una belleza, ya digo. Un abrazo, Ariel, y enhorabuena

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    1. Sí que tienes palabras, y muy bonitas por cierto, Ana. Me da mucho placer todo lo que dices. Yo también te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  5. Comenzaré por decirte, querido Ariel, que me fascina el título. "En la orilla". Trae consigo un humanismo impresionante. Hasta te podría decir que "ser (un ser) humano" es estar siempre en la orilla. Impresionante la metáfora. Y luego, desde ya,el relato, tan hondo y sentido, combinando lo fantástico (será fantástico?)o acaso lo posible en otro plano, con tantos sentimientos que se nos han quedado dentro nuestro y que no hemos llegado a expresar. Esto , por suerte, ya lo charlamos antes. Creo que vas en busca de tu propia voz y que estás cerca de encontrarla. Un abrazo, querible maestro y amigo, que pases un bello (y caluroso ) fin de semana!

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    1. Sí, yo también me pregunté si había escrito una fantasía o no. Lo escribí convencido de que lo había hecho como posibilidad desde el punto de vista literario. Pero después me vino a la mente el mismo interrogante desde lo cotidiano. Ya que ninguno de nosotros sabemos lo que hay después, bueno, esto sería una alternativa.
      Los sentimientos no expresados en su momento, las decisiones no tomadas cuando los acontecimientos estaban en nuestras manos, esas son cosas que siempre me estaré preguntando, por eso trato de estar alerta a esos momentos para hacer lo que tenga que hacer y no dejarlo pasar, es casi una obsesión que tengo en mi vida.
      Es muy bueno saber que se puede observar, aunque sea un atisbo, la manera de expresarme que estoy buscando. Falta mucho, por supuesto, pero creo que voy a tientas encontrando los modos de hacerlo, aunque todavía sean esbozos rudimentarios. Es muy bueno saber que estás viendo algo de eso. Es muy valioso que me lo hagas saber.
      Un abrazo, Néstor.
      Ariel

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  6. Triste pero muy bonito Ariel, esos sentimientos tan intensos. Haces posible imaginar que está ahí aunque no esté, velando los silencios de la persona amada, adorando sus gestos y echándose de menos.
    Como acostumbras escrito con esa prosa tan poética en la que las palabras parecen acariciar a la persona que está sola, que tal vez también echa de menos.
    Un abrazo

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    1. Como verás, Conxita, la altura de la intensidad es tal vez el parámetro con el que más estoy experimentando en los últimos textos. Trato de que algunos se muestren más "secos", menos barrocos, como el anterior, y en otros acentúo esa intensidad en las figuras retóricas, como en éste. Son movimientos para encontrar el equilibrio que se ajuste más a la manera de contar que estoy buscando.
      Me alegra muchísimo que me cuentes lo que a ti te pasa cuando lees, como la facilidad con que te has podido introducir en la historia, porque esas cosas no las veo de este lado. En definitiva es lo que más me agrada, sentir que el texto ha llegado a despertar un sentimiento, un vuelo en tu imaginación.
      Me alegra mucho tu comentario, Conxita, te mando un abrazo afectuoso.
      Ariel

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  7. Hermoso Ariel,... has logrado transformar algo inquietante, como es la muerte, en algo bello y de una enorme sensibilidad. Además ese título me ha sugerido no solo la orilla real del lugar donde dejó sus recuerdos más amados, en cierto modo es como si hablase desde "la otra orilla",... la del lado opuesto. Un abrazo Ariel!

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    1. Así es, Norte, la muerte es inquietante e inevitable, aparece mucho esta temática en mis relatos. Pero siempre trato de elegir una fantasía para transmutarla y convertirla en una trascendencia que nos permita permanecer, aunque sea de modo parcial, en este mundo, porque a "pesar de los pesares" hay un sinnúmero de cosas bonitas de las cuales uno no se quiere desprender. Un abrazo, Norte!!
      Ariel

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  8. Quien sabe lo que hay más allá de la vida, tal vez como se plantea en tu relato nos cueste despegarnos de los seres queridos que hemos dejado en este mundo y nos convirtamos en una especie de ángeles de la guarda, o en tristes almas melancólicas que se resisten a apartarse de la persona amada. Hermosa prosa poética sobre la vida y la muerte, cargada de melancolía. Un abrazo Ariel.

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    1. Nadie tiene la certeza de qué nos espera, si es que nos espera algo. Los que profesan una fe suelen abrigar alguna esperanza, pero lo cierto es que a los mortales nos ha sido vedada cualquier evidencia. Me ha gustado mucho jugar con la posibilidad de imaginar qué puede suceder.
      Y como has visto, sigo experimentando con la forma de contar. He estado escribiendo bastante este último tiempo y eso me ha demorado las lecturas. Ya le he estado echando un ojo a tu blog, esta tarde quiero estar por allí leyendo.
      Un abrazo, Jorge.
      Ariel

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  9. Parece que el tema de la muerte y el posible "después" anda rondando, porque estos días leí en varios blogs sobre el asunto y justo hoy bosquejé algo que no sé si llegaré a cerrar.
    Es la gran desconocida y por más que elucubremos respuestas y teorías, sigue siendo una incógnita.
    Excelentemente escrito, con la vastedad de tu vocabulario y la pericia con que sabés combinar las palabras. Felicitaciones, Ariel.
    Un gran abrazo.

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    1. Qué buena noticia, Mirella. Me pone muy contento que estés escribiendo, no importa si no llegás a cerrar el texto. Yo creo -es mi humilde opinión- que lo más importante es estar intentando, me parece que uno está haciendo siempre borradores. Respecto de las coincidencias, yo creo que es algo misterioso, a mí me ha pasado también alguna vez lo mismo. Me pregunto si, inconscientemente, nos queda en la cabeza el tema de las lecturas que hacemos, o si es que el tema en cuestión es uno de los centrales de la literatura y de la vida, y no podemos dejar de enfrentarnos a él.
      Muchas gracias por tus felicitaciones, querida Mirella, compañera de letras, te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  10. ¿Cómo es posible escribir de esta manera Ariel? Hay que tener, además, un estado especial… vamos a llamarlo, un estado especial del alma, o del espíritu para que tus palabras lleguen como deben de llegar. Con espiritualidad, aromnía, belleza, con sensibilidad extrema e intensa humanidad.
    Por momentos me ha parecido ser el muerto que deambula por los dorados campos, o la habitación silenciosa, o la mujer que habita, solitaria, en ella.

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    1. Quizás por ahí debamos buscar la respuesta, porque creo que ambos leemos y escribimos en ese estado del alma que tú tan bien describes. Es verdad que yo me sumerjo en mi mismo texto para no dejar nada afuera, o para elegir los mejores detalles, pero también es cierto que tú haces lo propio para poder comulgar de esa manera con los personajes. Tú pones mucho de ti para que la magia suceda y eso es algo que nunca podré agradecerte lo suficiente.
      Ariel

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  11. ¿Sabes lo que más me gusta de este texto, Ariel? Que sea tan tuyo y al mismo tiempo dejes lugar para la esperanza, ya me conoces, me puede que haya ese ínfimo atisbo de algo mejor, de que no todo está perdido. Tu prosa poética nos envuelve como a su protagonista los recuerdos de la cotidianidad con su esposa, y me parece una carta tan deliciosamente bella como la relación que nos describes con tus sutiles pinceladas. Ahora que el sufrimiento intrínseco a la vejez ya está olvidada, él puede centrarse en recordarla y contemplarla a su antojo, apesadumbrado porque ella no comparta con él su felicidad, pero seguro de que llegará un día en el que ambos disfruten de la vista desde la misma orilla. Esa orilla del río tan evocadora, siempre, Ariel, como lo era sin ir más lejos para Virginia Woolf, quien acostumbraba a reflexionar sobre sus escritos sentada en los márgenes de la ribera observando absorta el paisaje.
    Una maravilla de las tuyas, amigo, un placer leerte.
    Un beso
    Eva

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    1. El paisaje está presente en la mayoría de las cosas que escribo, y me demoro demasiado, a veces, en descripciones en donde el tiempo de la narración se detiene. Hubo épocas en las que he abusado de ese recurso, el contexto era tan grande que abrazaba como un bosque a la historia, que se hacía mínima y se perdía en él, casi hasta desaparecer. Me viene a la mente esta digresión a raíz de lo que me cuentas de V.W., que no es el caso, pero me he desviado para ese lugar.
      Creo que soy una persona que tiene épocas en las que escribo cosas sombrías, tristes quizás, pero también tengo épocas mejores en las que me vuelco hacia los sentimientos que van hacia adelante, hacia las ganas de vivir. En este texto hay esperanza, sí, por supuesto, es más, me parece que el nudo de la historia ha nacido de imaginar la forma de dar un salto superador del suceso al que todos un día nos enfrentaremos. Y he intentado hacerlo contando con cierto grado de ternura para presentar ese otro lado de la orilla como un lugar de sosiego y no de martirio, ni tampoco un tiempo oscuro donde todo se ha detenido.
      En mi vida cotidiana soy una persona muy afectiva, muy cariñosa, un enamorado de la vida si quieres, una persona afortunada que aprovecha cada instante de su existencia para beber lo mejor que ella ofrece. No llego a ser tan alegre y optimista como tú, no, ni cerca, pero te aseguro que no tengo, para nada, una mirada sombría.
      No lo había pensado, pero es muy esperanzadora tu reflexión, cuando aseguras, que ella también llegará al otro lado para reunirse con él. Hasta leyendo eres capaz de ver lo positivo, sacando del texto esa posibilidad, esa proyección, que yo no advertí.
      Le has puesto luz, has iluminado las palabras para que se lean de ese modo. Tú si que eres un sol, Eva.
      Un beso.
      Ariel

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  12. Caro Ariel tante volte ti ho detto quanto sia un piacere leggerti, ma ogni volta che torno a leggere i tuoi testi mi viene spontaneo rinnovarti sempre i miei complimenti per come riesci ad emozionarmi. Sono passata per ringraziarti per il bellissimo pensiero che mi hai scritto sul blog e lo faccio davvero di cuore, la tua sensibilità è un grande pregio.
    Un immenso abbraccio.

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    1. Muchas gracias por venir a leer mi relato. Me alegra mucho que te haya emocionado. Aunque se trata de un texto que habla sobre la muerte he tratado de que tenga un mensaje optimista. El personaje que pasa al otro lado de la orilla logra, gracias a la fantasía literaria, la posibilidad de disfrutar del cariño por su esposa. Y tal vez un día ella y él puedan volver a reunirse. Creo que la ficción nos permite soñar con estas cosas.
      Querida angeloblu, he visto la hermosa respuesta que me dejaste en tu blog. Es tan bella como el texto. Eres una mujer muy sensible que escribe con un profundo sentimiento y con la inteligencia de la reflexión. Un abrazo grande.
      Ariel

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  13. Lánguida quietud en que me deja tu texto. Es bueno suponer que puede ser verdad. Un fuerte abrazo cruce hasta tí ;)

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    1. Sí, Vivian, la vida es maravillosa, merece ser vivida en plenitud, es un regalo con fecha de vencimiento en el cual hay que zambullirse con el alma y el corazón. Si después hay algo más, ojalá que sea del modo que muestra el personaje. Un fuerte abrazo para ti por encima del río que nos une.
      Ariel

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  14. Hermoso relato, muy bien escrito. Emociona. Suerte en el concurso,Raúl.

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    1. Muchas gracias, Carmen, me alegra haberte emocionado. Muchas gracias por tus buenos deseos.
      Ariel

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  15. Hola Ariel, qué puedo decirte de tu prosa poética y más, con un tema como es la muerte, muerte que haces bella cuando la tristeza arrastra a el que se va y a la que queda, muerte fría que oscurece la vida de los que están. Una carta escrita con sensibilidad hacia la pareja que queda en la otra orilla, en la playa; sensibilidad para describir los desconocido, para decir lo que no se quiso, para decir lo que no se dijo. Es un relato inspirador, un gusto en leerte. Un abrazo

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    1. Hola Emerencia. He tratado de abordar este tema delicado al que muchas mentes ilustres han dedicado muchas páginas a lo largo de la historia, generando adhesiones y controversias, pero en este caso del lado literario, que es el ámbito que nos convoca a los escritores y escritoras que por aquí andamos tratando de contar historias. Como bien dices, he tratado ahondar en la tristeza del personaje narrador y del personaje secundario, incursionando en el género "fantástico maravilloso" sobre lo desconocido, avanzando con la imaginación más allá de la realidad, un recurso del que hago tanto uso y que tanto me gusta. Y de ese modo he intentado colocar, en tanto me fue posible, una pátina de belleza, sin abandonar el propósito de seducir al lector a la reflexión acerca de ciertos tópicos de la existencia cotidiana que a veces descuidamos sin darnos cuenta.
      Eres muy generosa en tu comentario lleno de elogios. Me alegra muchísimo que te haya gustado el relato. Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  16. Palabras muy poéticas para describir la vida después de la muerte y los sentimientos del espíritu del protagonista. Un relato muy emotivo. ¡Suerte en el concurso! Y un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Pilar, por acercarte a dejar tu comentario. Me alegra sobremanera que hayas visto, cierto valor poético en la prosa de este relato, porque es un gran elogio saber que el texto puede oscilar en la frontera entre ambos géneros a pesar de no contar con la potencia de rima ni de la métrica. Es un placer que me digas que ha despertado tus emociones. Muchas gracias por tus buenos deseos. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  17. Ufffffffffff! Indiscriptible la emoción que siento al terminar de leer.M pregunto; ¿porque esa emoción? Acaso me vi reflejada en algún pasaje de la historia? ... Talvez si! O quizá me edentifiquo con la forma de escritura. Pero eso sí, sin la profesionalidad que demuestras.

    Gracias por compartir.

    M.J.D

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    1. Tal vez sucedan ambas cosas, María, aunque yo he alineado las palabras has sido tú la que le has puesto tus emociones al texto. Y quizás también, porque no, tengas un estilo similar para contar que yo, o te sientas atraída por el mismo tema. En todo caso, habrá que ir descubriéndolo de a poco. Me alegra mucho que me digas que te ha emocionado, de veras, es un gran elogio para mí.
      Eres bienvenida a mi blog, siéntete como en si estuvieses en tu propia casa. Muchas gracias por pasar por aquí y dejarme tu bonito comentario.
      Ariel

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  18. ¿Sabes que nada más leer el titulo me has llevado al otro lado de la orilla sin saber lo que había? y ahora, después, de haber leído este majestuoso texto, a mí con el miedo que siempre me ha dado hablar de la muerte, siento que la muerte no puede ser enemiga, y que no debemos de temerla porque forma parte de la vida.

    Y con tus letras se siente ese estado de paz, como si fuera un descanso, o tal vez la libertad para poder ir por encima de los campos, y ese caminar sin andar encorvado, como sintiéndose más seguro, o como si de ese cuerpo el alma se sintiera libre, envuelta en paz, sin miedos, sin angustias, disfrutando desde dentro y recordando con toda claridad desde la mente. Impresionante.

    Y me gusta cuando dices ***buscando el abrazo azul del océano***, qué maravillosa frase, cuánto llega a expresar en tan pocas palabras.

    Verdaderamente me has hecho ver el rostro de la muerte, amigo Raúl, con este maravilloso relato que nos envuelve en la placidez y la emoción que nos has hecho sentir desde la calidez y paz de tus letras.

    Inmensas gracias por este texto, lo necesitaba oir alguna vez, para no temer a la muerte.

    Besos enormes.
       
      

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    1. Tengo la intuición de que existe en mi ánimo, una predisposición que reconozco, cuando leo un texto tuyo, porque sé que me vas a llevar a un lugar del alma que de algún modo comparto contigo. Y te debe suceder algo similar a ti, que nada más leer el título has imaginado de qué se trataba este escrito.
      Cuando hablamos de la muerte lo hacemos como si fuese un objeto, a veces como un estado desconocido posterior a la vida, a veces simplemente como el suceso último de nuestra existencia. Creo que todos, en mayor o menor medida, tememos a la muerte -esa desconocida-, y en especial las personas como tú, que desbordan una inmensa vitalidad abrazando las más altas emociones de las que son capaces.
      Tal como lo has sentido tú, mi intención fue imaginar una especie de continuación de las bellas cosas que nos provee la existencia, y a la vez mostrar un mundo novedoso en el cual ya no exista la decadencia de la materia con que está hecho nuestro cuerpo, un estado en el cual los sentimientos naveguen en libertad, una especie de paraíso en la tierra.
      Tu comentario me deja un sabor tan bonito que no te imaginas, porque has sentido el relato desde la calidez y no desde el infortunio ni la pérdida. Tan enorme es la intensidad de tus latidos, como tan lejano e incierto queda oculto este suceso aciago.
      Es un enorme placer que tu pluma haya pasado por aquí a dejar tus sentires maravillosos. Y a la vez una enorme alegría.
      Un beso.
      Ariel

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  19. Desde mi humilde opinión, Ariel, nadie como tú para cantar a los sentimientos, y este texto, esta "En la orilla", es pura emoción, con un toque fantástico que, aunque parezca incongruente, lo hace más real. ¿Quién puede decir que el más allá no sea así?
    Te deseo mucha suerte en el concurso.

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    1. Hola Bruno! Muchas gracias, eres muy generoso con tu apreciación. El escribir ficción nos pone en la manos la maravilla de crear situaciones o mundos desconocidos, posibles o imposibles, por el solo hecho de hacer uso de la libertad de imaginar. Como tu dices, nadie tiene certeza de qué es lo que nos sucederá cuando atravesemos el umbral de salida, creo que es debido a eso que es factible aventurarse a la suposición.
      Me alegra mucho todo lo que dices del relato, te agradezco todos los elogios que me dejas. Yo también te deseo lo mejor para el concurso. Un abrazo.
      Ariel

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  20. me encantó y.... yo tuve una experiencia verdadera, mi cuerpo quedó en la mesa de operaciones y no se sera m alma iba hacia una luz muy fuerte que me atraía, todo era paz, me costó mucho volver al cuerpo que los medicos revivían ( me estabam amputandp la pierna izquierda por una trobosis.) hace ya 26 años.

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    1. Hola Ana María, me alegra que te haya encantado el relato. La experiencia que me contás (tu alma saliendo y luego entrando en tu cuerpo) debe haber sido un suceso muy trascendente de tu vida, tal vez haya sido por eso que te emocionaste con la historia.
      Por otra parte me siento muy apenado por el trance que tuviste que pasar, me refiero a la pérdida de la pierna. Son dos sensaciones encontradas que tengo cuando te escribo.
      Lo que me pone muy contento es que a pesar de esa traumática pérdida conserves las ganas de escribir. ¡Y lo bien que lo hacés!
      Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  21. Fue emocionante leerlo. me llevó a mi experiencia con el tema- Esta tan bellamente escrito que los sentimientos afloran en un tema tan particular.felicitaciones

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    1. Ana María, es un honor para mí recibir de parte tuya todos estos elogios, sos de veras muy generosa. Te agradezco mucho todo lo que decís.
      Ariel

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  22. Excelente relato. Me encanta el estilo y el lenguaje. Me recuerda una película que vi hace poco titulada Ghost Story. Coincidentalmente, estos días llegué a la conclusión que la emoción más intensa que sufre el ser humano es el arrepentimiento.

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    1. Muchas gracias, Ricardo, me alegra que te haya gustado el relato. Fijate lo que es la literatura. Nuestra mente elabora pensamientos en nuestra cotidianidad por diferentes motivos, y cuando lee un texto los asocia, consciente o inconscientemente, a detalles que aparecen en el mismo y se produce ese efecto misterioso que estás comentando. Parece mágico.
      Ariel

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  23. Raúl desde "En la orilla" me has trasladado con tu prosa poética al más allá, donde creo que con las tiernas palabras del narrador, me has transportado a ese lugar donde nadie ha venido a contarnos, lo que se vive en el más allá. Pero tu lo has contado tan bonito que irme ya, no me costaría nada, si se viviera la muerte como la muestras. ¡Suerte en el concurso! Un abrazo.

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    1. Qué lindo comentario que me has dejado, Mamen. Es verdad lo que tú dices, no existe nadie que haya venido a contarnos algo de allí. Por eso yo, usando como excusa la literatura, me he arriesgado a especular acerca de cómo sería este asunto, y me alegra mucho que te haya gustado cómo lo he hecho. Muchas gracias por tus buenos deseos. Un abrazo.
      Ariel

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  24. Bellísimo relato donde transmites con pulcritud lo que siente (y hasta hace) el que se va para siempre de este mundo dejando a su amada sola, ¿acaso podría imaginar ella alguna vez que es él quien perturba sus pensamientos? Qué sensibiliad la tuya, Ariel. Me quedo con que, al menos, en el "más allá" no tiene ese temor que los terrenales (entre los que me incluyo) sentimos a la ansiedad, la zozobra, la angustia, "o el miedo a que no estés al día siguiente".

    Te deseo mucha suerte en el concurso, amigo.

    Un fuerte abrazo

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    1. Muchas gracias, Chelo. Qué bonitas que son tus palabras, y con qué sensibilidad te has impregnado del relato que me has hecho reflexionar a mí también. Me ha gustado mucho el adjetivo "pulcritud" porque creo, ahora que lo mencionas, que el personaje, al sacarse todas las penurias y padecimientos del cuerpo puede merodear de ese modo alrededor de su amada. Vuelvo a decirte: ¡qué bonito que lo expresas! Yo también te deseo mucha suerte y te mando un cariñoso abrazo.
      Ariel

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  25. Hola Raúl. Me gusta el relato, y sin embargo me resisto y me cuesta leer algo de un narrador desde el "más allá". Y es que los muertos no escriben; ya sé que parece una tontería esto que digo. Me he permitido leer tu texto cambiando los tiempos verbales y colocando al narrador-personaje en el pasado, escribiendo la carta para ser leída en "su futuro" , en el momento que él no va a estar. Dicho de otro modo , haciendo que el lector actual se enfrente a dos presentes. El presente del narrador-personaje que ha muerto, pero anterior al presente del lector que está leyendo el texto. En esas condiciones el relato es un torbellino, toma una fuerza imparable, Wagner en estado puro ;-)
    Me entusiasmé. Precisamente estos días he visto una película recién estrenada "Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri ", en la que aparece algo así y que no detallo para no destripar el argumento. Si la has visto o si la ves, sabrás de que hablo.
    En resumen, magnífico relato, que además puede servir para aportar una experiencia más a esa dificultad que representa elegir un narrador en primera persona que se muera, o ya esté muerto. Tu relato me recordó a la experiencia de Oliver Sacks (escritor, neurólogo y uno de los pensadores más interesantes de nuestro tiempo):"Muriendo en primera persona" (pego el enlace)
    https://elpais.com/internacional/2015/08/04/actualidad/1438705256_875636.html

    En cierto modo esto que te comenté antes está basado en esta propuesta real de Oliver Sacks : "Al contarnos sobre su morir, un morir vivo, en el que la experiencia de llegar al fin es una novedad más para un hombre curioso con el mundo y con la existencia, ".
    Veo que me enrollé y solo quería decirte que me gustó el texto y que sin duda tendrá buenas puntuaciones de las y los colegas.
    Gracias y enhorabuena

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    1. Hola Don, sabes una cosa, tus comentarios me encantan sobremanera porque me generan un interés muy particular.
      Umberto Eco clasifica en su ensayo "Ironía intertextual y niveles de lectura" a dos tipos de lectores: el lector de primer nivel o semántico y el lector de segundo nivel o semiótico. Dicho en modo muy grosero, el primero es el que solo quiere saber cómo acaba la historia, y el segundo al que también llama "estético" es el que se preocupa además por los procedimientos utilizados por el autor para construir la narración. Tú eres, definitivamente, ese lector de segundo nivel, y por eso es que tus inquietudes me llaman tanto la atención y le dan a tus comentarios un contenido que valoro mucho.
      Y es por esto que te comento que entiendo tu entusiasmo al descubrir la posibilidad de narrar esta historia en otro tiempo verbal, porque aunque tengo menos agudeza de análisis que tú, cuando leo también suelo reflexionar, y bastante, acerca de estos temas.
      Es muy interesante lo que dices. Debo confesarte que no estuvo en mis cálculos, colocar al narrador con esa mirada, pero suena todo un desafío tu propuesta. No es fácil y, sin embargo, tú lo has logrado, me agrada saberlo. Creo que eso nos da la pauta de las inmensas posibilidades que ofrece la literatura ya sea cumpliendo con las normas tradicionales o buscando nuevas formas de expresar.
      Te agradezco mucho el enlace que me dejas, el cual seguro que no caerá en saco roto, ya que mi curiosidad es una de las manías que nunca he podido desterrar.
      Es muy halagador lo que dices del relato y muy atractivo tu comentario. Es un placer que te hayas pasado por aquí. Te mando un abrazo y mucha suerte en el concurso.
      Ariel

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  26. En esa orilla acabaremos, tarde o temprano, deambulando. Ese monólogo que quisiera ser un diálogo pero que nunca recibirá respuesta, o esa carta que nunca se escribirá, me ha infundido mucha tristeza. Un derroche de sentimientos que hace sentir una gran empatía por quien los proclama. Una situación imaginaria pero que bien podría ser real, de existir un más allá. Del mismo modo que los vivos hemos sentido la necesidad de comunicarnos con nuestros seres queridos, quienes han traspasado hacia el "otro lado" ppdrían también necesitar expresar lo que sienten.
    Un relato de una gran sensibilidad.
    Un saludo.

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    1. Todos deberemos estar algún día en ese filo quién sabe de qué modo o en qué circunstancias, pero lo cierto es que es una fatalidad, algo que está establecido por el solo hecho de haber nacido. Josep, me alegra ver con qué acierto describes el relato, sí, de veras hay una enumeración sentimental a modo de repaso y una oportunidad para la reflexión y la especulación acerca de lo que hay en ese otro lado, de lo cual tú das un ejemplo, una posibilidad.
      Muchas gracias por pasar y dejarme tu comentario.
      Saludos.
      Ariel

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  27. Me has estrujado el alma con tu emotivo y tierno relato, Ariel. Una narración hermosa donde plasmas el sentimiento que aun posee tu protagonista después de la muerte. Un placer pasar a leerte. !Suerte en el concurso!
    Saludo!

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    1. Muchas gracias, Yessy, qué bonito comentario, no sabes que lindo que es para mí el hecho de que hayas visto ternura en este texto, porque es, justamente, uno de matices que me he propuesto mostrar. Un placer para mí contar con tu visita. Eres bienvenida a mi blog.
      ¡Mucha suerte también para ti!
      Ariel

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  28. Han dicho tantas cosas bonitas y tan merecidas sobre tu relato que mi comentario no puede añadir nada nuevo. Me ha gustado cómo lo dices y lo que dices, aunque sea una "alternativa",porque para mí es casi una evidencia.
    Felicidades!
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias, Ana, he querido saltar por encima de ese escollo con en cual algún día nos enfrentaremos y soñar con que el después puede llegar a ser más agradable todavía, con los sentimientos más entrañables y sin las molestias de los achaques del cuerpo. Te mando un saludo muy grande.
      Ariel

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  29. Gracias, Raúl, por participar en EL TINTERO DE ORO. Un abrazo y suerte!!

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    1. Hola David! Gracias a ti, por todo lo que haces. Un abrazo grandote!
      Ariel

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  30. Lo que narras en este relato es algo que sobrecoge y hace pensar en ese otro lado al que todos iremos y del que nadie regresa.
    Esta muy bien contado y como desde un estado de tranquilidad y sosiego el protagonista ya muerto deambula por rincones ya conocidos.
    Un texto para pensar en ese otra orilla por la que todos pasaremos.
    Un abrazo Ariel y suerte en el concurso
    Puri

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    1. En ocasiones escribo sobre situaciones oscuras, de esas que no nos gusta hablar, o preferimos dejarlas de lado para que no nos perturben ya que nos traen zozobra a nuestro trajinar cotidiano. Hay muchos sucesos vitales que merecen ser contados, esos que nos llenan de alegría, los que nos entusiasman el alma y nos agitan el corazón. Pero no es este el caso.
      Quizás lo que esté buscando al elegir este tema escabroso sea simplemente recurrir a la fantasía para transformarlo y engañarme para pensar que puede ser de otro modo. En el fondo creo que es eso, la búsqueda del sueño que supere a la realidad.
      Un abrazo para ti, Puri, gracias por pasar y por tus buenos deseos.
      Ariel

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  31. Un relato absolutamente precioso, Ariel, y también muy esperanzador, luminoso. "Ya ves todo lo que he ganado", dice tu protagonista, y así es. La muerte es un paso necesario y temido, pero creo que ha dado, y también devuelto, a tu protagonista, más de lo que le ha quitado.

    Una historia de amor con el sabor amargo de la "distancia" impuesta, pero feliz en cuanto a intensidad a través del tiempo. Hay otras formas de estar juntos para ellos y espero que para todos nosotros...

    Me ha encantado. Como siempre tu prosa enamora :))

    ¡Un gran abrazo y mucha suerte en el concurso!

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    1. ¡Hola Julia! Has dado con el embrión del cual ha salido este relato que es, precisamente, utilizar la fantasía para imaginar que existe un después. Y además, que es un estado mejor quizás del que vivimos, ya que el personaje no padece malestares físicos. Me gusta utilizar este amplio terreno de libertad que es la literatura para poder soñar con mundos creados a mi medida, y por supuesto poder compartirlos contigo y con todos los que quieran pasar a leer.
      Es verdad que le pongo mucho amor a lo que escribo, pero del otro lado estás tú que le pones la otra mitad que le falta. Muchas gracias por los elogios. Me pone muy contento que te haya gustado el relato.
      Suerte para ti también. Un abrazo!
      Ariel

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  32. Hola Raul
    La verdad es que te han dicho todo lo imaginable y más.
    Me ha gustado tu relato y pienso que no ha sido nada fácil escribirlo. Mi enhorabuena.

    Saludos y suerte

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    1. Hola Paola, me alegra que te haya gustado lo que he escrito, es un elogio para mí ya que viene de alguien como tú que sabe de las buenas letras. A decir verdad no soy de los que tienen una alta producción de textos; disfruto en dedicar todo el tiempo de elaboración necesario para mejorarlos, hasta donde den mis posibilidades de hacerlo. Muchas gracias por pasar por aquí y dejarme tu comentario. Mucha suerte para ti también en el concurso. Un afectuoso saludo.
      Ariel

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  33. Hola Ariel, me ha sobrecogido tu relato. Imagino que si alguien pudiera mandarnos una carta después de haber muerto sería algo así como tu escrito. Sin reproches porque ya nada los turba pero, a la vez, con melancolía. Me gusta mucho como describes los sentimientos. Enhorabuena.

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    1. Hola Beatriz. Qué bueno lo que dices, una de mis preocupaciones a la hora de corregir los textos es, justamente, pasar y repasar el dedo sobre la textura y el fondo del relato para verificar si he podido transmitir el sentimiento que me he propuesto. Te diría que luego de terminar el borrador final y antes de comenzar la larga tarea de corrección, necesito estar seguro de que he hecho todo lo posible para que los sentimientos se encuentren nítidos entre las letras. Por eso es que me alegra mucho tu comentario, muchas gracias por pasar por aquí. Un saludo.
      Ariel

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  34. Hola, amigo Ariel. Te habrás quedado a gusto, ¿verdad?; eso espero, porque este texto es impecable, bello y elegante en lo literario, tiene tu fuerza y tu gran estilo. No sé por qué, pero te imagino con una sonrisa de medio lado al releerlo y llegar a la última línea, el relato lo merece sin lugar a dudas con un tema que es de los que gustan e intrigan, al menos a mí.
    Te deseo mucha suerte en el "Tintero".
    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Patxi! Mucho antes de escribir este texto pensaba en cuál sería el lugar desde contar lo que le sucede a una persona cuando ya ha atravesado el momento final. Y poco a poco fue apareciendo la idea de no pensar en una conclusión abrupta, nihilista, sino en darle una continuidad al sentido de la vida. Me alegra que me imagines con una sonrisa, ya no de orgullo, sino de satisfacción porque creo que pude una vez más, pasar por encima de lo luctuoso para, a pesar de la tristeza de la mujer, disfrutar del beneplácito del que se ha ido a través de esta posibilidad literaria. Muchas gracias por tus elogios, amigo Patxi, es un placer que hayas pasado por aquí nuevamente. Un abrazo.
      Ariel

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  35. Alguna vez hablo con algún familiar o amigo que marchó hace tiempo. No espero respuestas, tan solo les cuento como me van las cosas. Solo después de morir sabremos que hay al otro lado de la vida, si es que hay algo y si se le puede llamar el otro lado, pero sentir cerca a la gente querida me parece importante.

    Un placer leerte.

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    1. Es muy conmovedor lo que dices, David. A mí me pasa algo parecido, aunque no "hablo", sí suelo pensar mucho en ellos no solo en las circunstancias ligadas a algún recuerdo, sino en forma espontánea, casi sin quererlo. Y, al menos en lo que suelo escuchar de boca de los amigos o conocidos, no se trata de algo que sea raro, sino, aparentemente, algo que le pasa a muchos de nosotros.
      Muchas gracias por pasar, David, me alegra que te haya gustado el relato. Un abrazo.
      Ariel

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  36. Tu relato es pura poesía, Ariel. Es como dejarse mecer por tus palabras. Y además te deja con una buena sensación: si morir es como dice tampoco es tan malo.

    Mucha suerte en el concurso.

    Un abrazo.

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    1. Gracias, Jean, es muy agradable lo que dices. La ficción nos da la posibilidad de jugar con la fantasía para bien de los lectores. Suerte para ti en el concurso. Un abrazo.
      Ariel

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  37. Has reflejado un sentir inimaginable en alguien que ya no habita entre los vivos. esa percepción de las cosas tan diferente y diáfana. Es como si hubieras conocido de primera mano el sentir de un espíritu errante.
    Un abrazo.

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    1. Así es, Francisco, me gusta pensar el mundo de ese modo, me gusta soñar con esas fantasías. El campo de las letras nos da la posibilidad de expresarnos en este género sin que, afortunadamente, nos tilden de locos, ni que seamos señalados con el dedo de alguna religión por haberse resultado ofendida su credo. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  38. Conmovedor, terrible y hermoso, la muerte como recuperaciòn de todas nuestras luces y sombras,serà para mì inolvidable esta lectura y las relecturas que vengan...gracias

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    1. Hola María. Este relato, al menos esa es la intención que tuve al escribirlo, es dar un mensaje de esperanza a los que, como en el caso del personaje femenino, han sufrido una pérdida y su dolor es tan profundo que, cuando el vínculo que los une es muy fuerte, su dolor no tiene límites. Solo esas personas pueden saber lo que eso significa, pero hay otras personas que sufren una pérdida mayor que es la de sus hijos, y ese es un dolor superior. María, yo no he padecido la pérdida de una hija, y ojalá nunca me pase eso, pero no puedo imaginar el modo de sobrellevar esa pérdida. Ojalá este texto sirva para poder aliviar de algún modo esas ausencias, ojalá sirva para recuperar todas esas luces y sombras que vos mencionás y dar un poco, aunque fuera un poco de sosiego a esos corazones que no tienen consuelo.
      Te agradezco enormemente que me hayas dejado este comentario. Sentite como en tu casa. Desde ya sos bienvenida. Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  39. Un relato lindísimo, Ariel, lleno de sentimientos y buena prosa. Nos haces sentirnos cómodos con tu protagonista en ese limbo en el que las almas deambulan entre nosotros. Nos gustaría a todos que fuese así y saber de la paz que encuentran al cruzar la orilla. Lloramos la pérdida de los que se van por la ignorancia que tenemos sobre lo que ocurre después, si es que ocurre algo. La soledad que dejan las personas queridas nos traumatiza. Por eso, pensar en algún momento que ellas están a nuestro lado es tranquilizador. Mucha suerte en el concurso. Abrazos.

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    1. Escribimos y tenemos la fortuna de poder crear mundos posibles, imaginarios. Tratamos de hacerlo con materiales reales, con un manojo de datos, hechos y sentimientos cotidianos, y hacemos lo necesario para imaginar situaciones que nos coloquen por encima del dolor, la soledad, para superar miedos, culpas. Todavía no tengo en claro por qué lo hacemos, pero nos hace bien ensoñar con estas cosas, Lana, es tranquilizador como tú dices, y nos alivia, cuando la carga es muy pesada, diseñar historias que le den esperanza a nuestros corazones.
      Muchas gracias por pasar por aquí y dejar este bonito comentario.
      Suerte en el concurso. Te mando un gran saludo.
      Ariel

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  40. Enhorabuena querido Ariel por tu más que merecido TINTERO DE ORO.

    Muchos besos señor ganador.

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    1. ¡Muchas gracias Isabel! van mis besos para ti por tu espléndido cuento que recibió el TINTERO DE BRONCE.
      Ariel

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  41. Enhorabuena Ariel, por el Tintero de Oro y por lo bien que escribes. Bien merecido. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Carmen, eres muy generosa. Te mando un abrazo grande.
      Ariel

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  42. ¡Felicitaciones, amigo! Me he alegrado muchoooo por ti.
    Un besazo.

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    1. ¡Muchas gracias, Chelo! Eres un encanto de persona. Un beso desde Buenos Aires a Valencia.
      Ariel

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  43. Y ya van dos! felicidades Ariel, un nuevo Tintero dorado que decora tu casa, me alegra mucho que además de a un gran escritor le haya sido concedido a una gran persona. Un abrazo, amigo.

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    1. Muchas gracias, Jorge, amigo del alma, como decimos por acá. Otro abrazo para ti.
      Ariel

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  44. Felicidades por ese merecidísimo Tintero de Oro, Ariel. Creo que nos enamoraste a todos con tus palabras y tu habilidad para tocar el corazón con ellas.

    ¡Un fuerte abrazo!

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    1. Qué decirte, Julia, ante tus palabras tan emotivas. El premio parece mayor porque me lo han otorgado ustedes: mis compañeros. Y eso me pone muy, muy, muy feliz.
      Yo también te mando un abrazo de los fuertes.
      Ariel

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  45. Que buenooo Ariel. Luego de leerte en el sitio de Buenos Aires me enteré de tu merecida distinción en este concurso del Tintero. Siempre es bueno ser reconocido. Te felicito por reunir calidad literaria y también una profunda calidad humana. Un abrazo.

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    1. ¡Qué alegría, Néstor! Tu felicitación vale doble, por aquí y por allá. Sos de veras muy generoso. Porteño del suburbio de Buenos Aires como yo, te llevo en el corazón, te tengo mucho afecto y no me voy a cansar de decir todo lo que me has enseñado y me vas a seguir enseñando. Vos también tenés una profunda calidad humana. Te mando un fuerte abrazo.
      Ariel

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  46. Qué relato lleno de amor, de romanticismo, de esperanza.Siempre me ha perturbado el hecho de la muerte pero tú me haces sentirla como algo bello, sentimental e ilusionado.No hay palabras para decir lo excelente escritor que eres. Hace rato no me apasiono con la lectura.Me has hecho apasionar con tus palabras .Felicitaciones!! Un gran cariño

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    1. Hay un escritor argentino al que yo admiro mucho que es Pablo Ramos. El dice que todos los escritores transitamos siempre por los mismos temas: el amor, la muerte, Dios y el sentido de la vida. Por supuesto que es una aproximación, pero me parece una síntesis acertada. Al igual que a vos, a mí me perturba todo lo que rodea a la muerte, me refiero al antes, durante y después. Y siempre trato de esquivar su fatalidad con recursos fantásticos que provoquen esos sentimientos tan hermosos que enumeraste al principio.
      Me alegro muchísimo, Graciela, que te hayas apasionado con la lectura y te agradezco todos los halagos, porque me alientan a seguir escribiendo. Eres muy generosa.
      Un abrazo!!
      Ariel

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