viernes, 9 de junio de 2017

Cortinas de seda en la nieve

for Meg

   Si te digo que, de perfil, aun así, tienes los labios delgados, no sé, no estoy seguro de que me creas, quizás mi memoria no confía en haberte visto de ese modo. Y este rasgo, aunque te podría pintar como una mujer de corazón frío, lo contradice.

   Tu frente es despejada, tus ojos claros, no sabría decir si grises o castaños, pero, en todo caso, muy claros. Cuando sonríes no hay traza de línea alguna que se dibuje sobre tus mejillas lisas. Las imagino tan suaves como las laderas de los médanos donde la arena se escurre en figuras sedosas cuando cae la tarde.

   Pero pienso que por dentro eres como una herida abierta, expuesta todo el tiempo, tal como lo están las hojas, bajo la tenue presión de los delgados dedos del viento. Debo entonces transitar por esta zona con cuidado, por sus bordes casi indefinidos, para no causarte dolor. No más del que ya tienes y no cede, y no te abandona sino todo lo contrario, o peor aún, vuelve insistente a derrumbarte, o, a provocar disturbios en tus manos delgadas, emulando el rápido aleteo de mariposas extraviadas, para quitarte el poder de tu poesía.

   Y, aun así, eres brasa que no se apaga. Debajo de las cenizas claras de tu corazón ardiente hay un monumento de amor a la espera de ser descubierto. No lo dices tú, es mi imaginación la que habla y esboza esta semblanza. Quiero acceder a la orilla de tus pensamientos en medio de la bruma de tu pena inmensa, y es allí, donde se desvanece, cualquier intento de precisión o de certeza de mi parte.

   Pero no es mi intención mentirte, es el propósito de saber que sucede más allá de tus escritos. Es, de algún modo, el deseo de penetrar a través las gigantescas capas de hielo donde se ha escondido tu corazón, quien con sus latidos agitados palpita con ira y rasga fisuras sutiles en la prosa o en los versos más sugerentes, esquivos, extraordinarios.

   Puedo intuir la voracidad del sufrimiento detrás de las frases que estallan como relámpagos iluminando el cielo de los párrafos, quebrando ramas secas, o, a veces, surgiendo como brotes entre las grietas de las piedras de granito de tu pueblo tan lejano.

   Quiero también adivinar cuál es tu paraíso, porque debes tener uno, aunque sea pequeño, en dónde alojas los recuerdos más preciosos, las joyas que enmarcaron los mejores días, los instrumentos de ayuda para soportar el martirio de un suplicio recurrente que te sorprende de un momento a otro con el indomable temblor.

   Quiero verte brillar en tu mejor baile, vestida con tus mejores ropas, en compañía del abrazo cálido de la música. Anhelo sentirte disfrutar ese momento único en el cual nadie distraiga tus ganas de ser feliz, cuando nada rompa la magia del instante y éste se estire como una cuerda recta, tensa. Una recta que nazca cuando tus manos comiencen a acatar tus designios, posando las yemas de tus dedos en el sitio exacto sin provocarte fatiga. Y continúe, y se extienda luego en el tiempo, interminable, hasta que te sientas satisfecha de tanta dicha acumulada, ebria casi de tanto placer bebido.

   No deseo padecer la congoja al observarte desplegar tus cortinas de seda en la nieve, desnuda, expuesta al frío, soportando el tormento, liberando los colores del mármol, y con alguna frecuencia verlos salir por fuera de tu cuerpo, destilando la tristeza amarga que te persigue y desgarra. Porque a pesar de todo el tránsito de cada furia, tu alma indómita es capaz de armar una torre de babel en este mundo hostil, desde tu aislado universo, plagado de estrellas de escarcha.

   Eres un ángel que se cae y se levanta en infinitas ocasiones, blanca como las plumas más íntimas de las aves. Rondas de vez en cuando los senderos de los bosques cercanos, buscando hojas marchitas, manchas en los troncos de los árboles para descifrar quizás el acertijo, tal vez buscando la explicación de tus pesares en esas señales de la naturaleza.

   Me pregunto qué podría hacer para redondear las puntas de las espinas, que se hincan en algún sitio de tus ríos interiores, y desatan el maltrato de tus tormentas.

   Cuando eso ocurre tu voz se pierde, tus dedos no esparcen las esquirlas de esos poemas grises de pieles felinas, todo enmudece, no quedan vestigios de las leves pisadas, y espero, paciente, que surjas, como un nuevo amanecer, del lado derecho, con tu voz débil, a dejarme una gota de vida latente, como si no hubiese pasado nada, con la tela de la seda impecable, sin ningún rasguño, para desplegarla en la nieve, tantas veces como sea necesario.

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38 comentarios:

  1. Un escrito por demás bello... descripciónes tan profundas que dibujan en mi mente cada detalle! Un relato estupendo!

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    1. Muy agradecido por tus palabras Bruno. Me has dejado un comentario por demás elogioso. Se renuevan las ganas de seguir escribiendo cuando al que lee le llega a algún lugar de la emoción y además lo deja aquí puesto en palabras. Doble placer. Un abrazo.
      Ariel

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  2. Una belleza de declaración de amor, amigo. Te digo que me re emocioné leyéndote. Casi como que me identifiqué con todo lo que decís.
    Genial, Ariel. Totalmente genial!!

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    1. Hola Simón, me alegra mucho que te haya gustado. Cuando el texto logra emocionar, ya sea triste o alegre, me pone muy contento. Y más aun si me decís que te sentiste identificado con lo que digo en él. A mí también me pasa con lo que vos escribís. Te mando un abrazo, amigo.
      Ariel

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  3. Eres único convirtiendo en belleza los sentimientos más profundos. Siempre te leo dos veces, una en voz baja para penetrar en el sentido de las palabras y otra en voz alta para deleitarme con su música. Una preciosidad, Ariel

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    1. Querida Ana, hermosas palabras. Los dos aspectos que señalas son centrales en la preparación de cualquier relato, siempre me preocupo por repasar el sentido de cada frase y por el tono, el ritmo general del texto. Es una tarea de la cual disfruto mucho. Es verdad, como dices, que hay sentimientos muy profundos puestos aquí, quizás sean tan profundos que no se ven en su totalidad, solo se perciben sus picos, como el hielo en el agua.
      Es una delicia que me digas que lo lees en voz alta, es muy lindo, es muy grato y me pone muy contento de solo pensarlo.
      Un beso.
      Ariel

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  4. Un gran relato, Ariel. Sobre todo por la profundidad de los sentimientos que aflora. No es solo una declaración de amor, es algo más. En el transfondo se aprecia una relación que al narrador lo perturba. Ella no es solo belleza, es fuego y pasión; pero también frío y enojo. Alguien que también tiene un paraíso aunque sea pequeño, alguien que cuando se muestra enojada pierde la poesía, un ser que se muestra contradictorio y por ello arrebatador. El protagonista le ofrece su amor, pero siente que ello no es suficiente. Tu excelente prosa ya es marca de la casa pero este relato me ha hechizado por lo que se muestra entre líneas. Un abrazo!

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    1. Muchas gracias, David. Tienes razón, has advertido que detrás de estas palabras hay algo que perturba. Meg, que de ella se trata, padece de un dolor muy grande, enorme, y sin embargo lo afronta, a veces parece no puede con él y luego, cuando le da cierto descanso, mínimo, intenta trazar las líneas de un poema de su paraíso sumamente estrecho y delicado. El narrador intenta darle ánimos en esta situación, temiendo que en algún momento de estas tormentas que la acosan, se pierda para siempre. Es un verdadero placer que me hayas dejado este comentario con semejante elogios, de veras te lo agradezco mucho.
      Un abrazo, David.
      Ariel

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  5. Hiciste una semblanza honda y poética de alguien atormentado y el narrador, a través de sus palabras amorosas, busca sacarla de ese estado en una espera paciente.
    Un texto triste y dulce a la vez. ¡Muy bueno, Ariel, felicitaciones!
    Abrazo.

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    1. Querida Mirella, siempre te digo lo mismo: qué bien que leés. Me da la sensación que podés ver lo que no está escrito, lo que está oculto detrás de la hoja, con la misma precisión que lo que dice el texto. Por eso me atrevo a contarte un poco más. Meg, poetisa, atormentada por un mal del que no se regresa, pasa por períodos de extremo dolor y sufrimiento. Es muy poco el tiempo que transcurre entre proceso y proceso, una pequeña ventana, y cuando asoma por ella no se queja, esboza una sonrisa, escribe uno de sus poemas maravillosos y cae extenuada nuevamente. El título de este relato se lo he pedido a ella, es un verso de uno de sus poemas.El objeto de este texto fue sostener su ánimo, hoy recibí una escueta respuesta de ella que me ha puesto muy contento.
      Me alegra que te haya gustado, y por supuesto, agradezco tus felicitaciones, ya sabés que valen doble para mi.
      Un abrazo.
      Ariel

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  6. Menudo texto metaliterario que te ha salido, querido Ariel, me encanta y me recuerda los versos Juan Ramón Jiménez sobre la desnudez de la poesía, es la primera imagen que me ha venido a la cabeza y son muchas las tuyas que me parecen precisamente eso, pura poesía. Enhorabuena por este precioso relato, Ariel. Un beso.
    Eva

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    1. Menudo comentario, Eva. He tenido que indagar un poco, porque soy muy curioso, antes de responder tu comentario, acerca del significado del término "metaliteratura" y el concepto de poesía desnuda de Juan Ramón Jiménez. Luego de eso me ha parecido aún más hermoso lo que dices. Un enorme halago es que te haya venido a la mente el gran poeta Juan Ramón, uno de mis favoritos, tanto en prosa como en verso. Si hay escritores enormes, pues, éste es, seguro, uno de ellos.
      Me alegra que te haya gustado el relato, Eva, y que hayas visto poesía en él, bueno, eso suena encantador.
      Un beso.
      Ariel

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    1. Muchas gracias, Norte, deliciosas palabras.

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  8. No es necesario rimar las palabras para hacer poesía, y sin duda, tú, Ariel tienes espíritu poético. Lo ratificada cada imagen que nos regalas en cada sensible línea. Es muy difícil comentar este delicado texto lírico y desgarrado, solo hay que leerlo, degustarlo, perderse en su sonoridad, y leerlo de nuevo, amigo Ariel.

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    1. Gracias, Isabel. Sabes que sí, que tengo esa tendencia natural a colocar en los textos esas gotas de "espíritu poético", si no lo hago me parece que queda pobre. Y también, lo sé, es un riesgo, porque otras veces lo coloco en dosis demasiado abundantes y queda edulcorado en demasía. En este caso en particular, la historia de Meg es demasiado dolorosa como para dejarla desnuda, merece, no me cabe duda, poner en ella toda la dulzura posible, porque aún las más altas dosis, para ella son poco.
      Isabel, es muy lindo que me digas que tengo "espíritu poético", suena muy bonito.
      Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  9. Un relato precioso, como si de una carta de amor se tratara, que ve más allá de lo superfluo y se adentra en la magnitud del alma.
    Letras convertidas en poesía.

    Un abrazo.

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    1. Así es Irene, a veces, el amor, el cariño, esos sentimientos que a mi me parecen tan nobles, pueden llegar a tocar el alma del otro. En este caso ha servido para sostener a Meg, esa magnífica poetisa, en su lucha contra el dolor y el sufrimiento.
      Te agradezco los hermosos elogios que le dejas al relato.
      Un beso.
      Ariel

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  10. Como cantan a veces las multitudes en nuestro país: " Si esto no es prosa poética ¿La prosa poética donde está?". Realmente cobras alto vuelo en las metáforas, algunas muy originales. Se nota la compleja relación de cariño que te une a Meg. Y este texto, que no es otra cosa que una formidable elegía, lo demuestra. Y allí andamos nosotros, los mortales, ajenos a cuestiones tan complejas. Un abrazo, pibe de Palermo. Cuidate del frío que el invierno se ha desatado en la patria.

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    1. Muchas gracias, Néstor. Creo que la "prosa poética" (que suena tan lindo a mis oídos) es la forma más genuina que tengo de expresar los sentimientos y, tal vez, el único "registro" al que alcance con lo que escribo, no más que eso. En este caso, aunque lo he utilizado para sostener el ánimo de Meg, brillante poetisa, a la que me une un vínculo de afecto, me pareció que era válido subirlo al blog para mostrarlo, como ya lo he hecho con otros textos. Me parece, que lo que escribo siempre tiene un destinatario, individual o colectivo, concreto o abstracto y, además, lo emocional es lo que me motiva a hacerlo. No sabés como me alegra que le des la categoría de elegía, una palabra que me genera mucha admiración y respeto, ojalá Meg también lo vea de ese modo. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  11. R. Ariel no puedo mas que felicitarte por esta prosa hecha poesía que nos deleitas. Es como una metamorfosis de la protagonista que sufre y tu como narrador la poesía, haces que ese sufrimiento sea suave como esa cortina en la nieve. Un abrazo

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    1. Muchas gracias María del Carmen. Como dices, esa fue mi intención al escribir este texto, tratar de suavizar el sufrimiento de Meg, la excelsa poetisa a la que está dedicado, para mitigar con palabras, si es que eso es posible, todo el dolor que debe soportar.
      Es muy lindo tu comentario, de veras te lo agradezco mucho.
      Ariel

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  12. Afortunada Meg, por ser la destinataria de tus letras que para mí sí son "relámpagos iluminando el cielo de los párrafos", como tú decías.
    En mi opinión, esos párrafos encierran un poso de dudas, como que hay ciertos enigmas que te gustaría resolver pero que no alcanzas a ello, dada la sutileza o hermetismo de la otra persona.
    Esto que yo digo, por supuesto, es únicamente lo que yo percibo al leer tus delicadas y hermosísimas palabras, dignas de toda mi admiración.
    Un abrazo, Ariel.

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    1. Así es Chelo, Meg me lo ha agradecido, como dije, en una escueta respuesta. A veces me pregunto si podemos saber hasta dónde llega el sufrimiento del otro, ¿podemos saberlo si no estamos dentro de su cuerpo? El dolor de Meg es muy intenso, es lo que puedo saber, no más, y es ahí cuándo aparece el hermetismo. Según mi modo de ver es imposible estar en el lugar del otro, y eso me provoca inquietud, esos enigmas que mencionas, esos deseos resolver algo que no puedo.
      Te agradezco mucho tus palabras, querida Chelo, y me alegra que hayas visto delicadeza en el texto, en muy bonito saberlo.
      Un beso.
      Ariel

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  13. Ariel, te ha salido un texto tan poético, con tarta armonía y musicalidad, juegas con las palabras de tal manera que consigues haces música con ellas y que acaricien igual que en esa carta.
    Y aún me parece más bonito al leer el origen del verso y a esa poetisa que sufre. Precioso detalle por tu parte.
    Un beso

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    1. Qué hermoso es lo que dices, Conxita, con qué sensibilidad lo has leído, y de qué modo tan lindo que lo expresas.
      Meg es una brillante poetisa a la que admiro mucho, y no sé si más aún como persona por su fortaleza ante tanto sufrimiento.
      Muchas gracias por tan bonito comentario.
      Un beso.
      Ariel

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  14. Qué mujer tan especial debe ser esa que inspira tus hermosas letras, Ariel. Un ser de vertientes opuestas, de admirable entereza, de fragilidad extrema. Es como un enigma por resolver que atrae, embelesa, perturba, y que jamás llega a descifrarse por completo. Esa es su magia, ahí reside su poder de ser hermosa más allá del entendimiento, justo en el alma...

    Un texto para el que solo se me ocurre un calificativo: ¡maravilloso! Enhorabuena por ser capaz de expresar con palabras y poner a nuestro alcance aunque solo sea un poquito de la magia de Meg :))

    ¡¡Un beso enorme!!

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    1. Así es Julia, Meg es poetisa, escribe poemas maravillosos, la admiro como artista literaria y como persona, porque tiene una fortaleza enorme, atormentada por un mal del que no se regresa, pasa por períodos de extremo dolor y sufrimiento. El objeto de este texto fue sostener su ánimo, desde mi humilde lugar.
      Me alegra muchísimo que te haya gustado el texto, y como tú dices, creo que pude poner algo de su magia, ya que el título "Cortinas de seda en la nieve" es una frase de uno de sus poemas, que le he pedido prestado. Me pone muy bien todos los calificativos que le pones al relato, Julia, eres una escritora sensible que lee con el corazón.
      Un beso.
      Ariel

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  15. Hola, Ariel. Por un momento pensé que era una metáfora de las fuerzas de la naturaleza. Por el poderío que tienen las imágenes sobre el poeta que las narra. Quizás la fuerza del amor sea comparable a la fuerza de los ríos, de las tormentas. En todo caso es un bellísimo texto, que por lo que leí tiene dueña. En buenahora que sea así.
    Un abrazo

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    1. Hola Mirna, qué hermoso que es lo que me decís, es en suma halagador, te lo agradezco mucho.
      Así es, lo escribí para Meg, que es una poetisa maravillosa a la que le tengo mucho cariño. Y, fijate, justamente está pasando por un momento de mucho padecimiento físico, tal vez por eso es que te haya venido a la mente la imagen de una tormenta, creo que hay similitudes con su sufrimiento, que siempre trata de no exponer y ocultar para que los demás no vean su dolor, como digo en el texto, bajo esas capas de hielo.
      Lo que me movió a escribirlo fue tratar de aportar algo para darle ánimo en la lucha a la que está condenada a pesar de su juventud. Le he pedido para titular este relato un verso de uno de sus poemas: silk curtains in the snow, que me pareció que tenía la belleza con la que yo quise adornar este texto.
      Por eso, no sabés cuánto me alegra todos los elogios que ponés en el comentario. Sentí un verdadero placer al leerlo.
      Un abrazo.
      Ariel

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  16. Hermosisimo escrito lleno de sentimientos, que desbordan al quien los lee y los ahoga en un mar de sensaciones difíciles de explicar. No te puedes ni imaginar lo hondo que caló en mí leerte, sin conocer de nada a Meg me sentí completamente identificada con ella y también con tu mensaje.
    Mis felicitaciones para ti y mis ánimos (ojala le lleguen) para ella.
    Besos grandes.

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    1. Es hermoso todo lo que dices, Mariola. Te lo agradezco mucho, este texto lo escribí en un estado emocional muy intenso. A veces, aunque se utilicen metáforas, o tal vez por eso, los sentimientos pueden saltar de la producción del texto a la recepción del mismo, en forma pura. De ese modo tocan las vivencias personales y remueven recuerdos, quizás aciagos, de modo inusitado.
      Ya le he pasado tu mensaje a Meg. No te quepa duda que te lo agradecerá.
      Un beso.
      Ariel

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  17. De inmensa belleza es este texto, amigo Ariel, que no sabría cómo explicar cómo me ha llegado cada una de tus frases, escrito con tanta delicadeza para ese ángel afortunado a quién dedicas esta tremenda fuerza, es bellísimo y brillante, y no hace falta hacer poesía para sentirla con tu prosa.

    Y qué intenso cuando dices ****Quiero acceder a la orilla de tus pensamientos en medio de la bruma de tu pena inmensa*** esto no es un verso, esto es una poesía completa, o cuando dices: ***Quiero verte brillar en tu mejor baile, vestida con tus mejores ropas, en compañía del abrazo cálido de la música*** madre mía tú sí que brillas con tus letras es de indescriptible belleza tus palabras y no sigo, pero hay otras que también me han llegado.

    En verdad, venir a disfrutar de tus textos es como venir a sentir las caricias al alma, llegan y se sienten al leerte, no tengo palabras para definirlas.

    Gracias por tu presencia en mi perlado rinconcito que lo iluminas con tus palabras, es un placer leerte acá o allá.

    Muchos besos.

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    1. Hay un modo de latir que tiene tu corazón, "algo más que palabras", muy difícil de definir. Te leo y de inmediato percibo con nitidez todos los sentimientos que vuelcas en tu prosa. Tienes la enorme gracia de poder expresar con intensidad tus emociones de forma que lleguen intactas a algún lugar de mi alma.
      Hay, creo, un plano, una zona, que compartimos cada vez que nos encontramos ante algo que hemos escrito, o tú o yo, como una marca de agua que nos identifica, porque tenemos, siento, un modo similar de observar el mundo, con la pasión al alcance de la mano.
      María, yo también como tú, me involucro con lo que escribo, cada texto posee un significado para mi, algo que se presenta de improviso a veces, y me despierta la voluntad para hacerlo. Tiene que existir primero ese deseo íntimo, luego vendrán las frases a tratar de reflejarlo.
      No sabes de qué modo recibo este bellísimo comentario tuyo. Me llega con la ternura con que tú lo dices: una caricia para el alma.
      Te agradezco esta espléndida visita que me haces, es un lujo, como siempre, que me dejes tus palabras perladas en este sitio.
      Besos María.
      Ariel

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  18. Es evidente que tenías en mente a alguien muy concreto cuando escribiste estas líneas, y que sientes admiración y cariño por esa persona. Meg puede considerarse afortunada, después de todo. Tal vez lo haya leído y te haya transmitido su opinión, o quizás nunca sepa que por unas horas alguien ha pensado en ella de esta manera. Hermosas palabras, frases muy bien hilvanadas y tu estilo inconfundible presente en cada línea. Un abrazo.

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    1. Meg no habla ni lee español. Yo lo he escrito en inglés y se lo he enviado. Ella es una gran poetisa, una persona maravillosa con una historia de vida muy particular. La respuesta que me escribió a través de su blog es ésta:

      "It is incredibly positive to take such time to not only write a piece but to translate it into a language so that I can understand. I am just so grateful that you took the time to write such a beautiful peice. You had such a positive impact during a difficult time and I just thank you so much. I feel like a broken record but I am not sure how else to emphasise my words at the moment".

      "Es increíblemente positivo que te hayas tomado todo este tiempo, no sólo para escribir este relato, sino para traducirlo al lenguaje que yo puedo entender. Estoy muy agradecida por lo que hiciste y que hayas escrito un texto tan hermoso. Has logrado un impacto muy positivo en mi durante un momento difícil y te lo agradezco mucho. Siento que siempre te digo lo mismo, pero no estoy segura de cómo poner más énfasis en mis palabras en este momento".

      Estas palabras, como imaginarás, me emocionaron mucho porque, a pesar de que Meg padece un mal que no tiene retorno, tiene una fortaleza enorme para sobrellevar su vida. Se lo escribí porque ella estaba pasando por un momento muy duro y mi intención fue sostener su ánimo con lo único que se me ocurrió, escribiendo. El título de este relato es la frase de un verso de uno de sus poemas. Me parece que es válido haberlo subido al blog a pesar de que fue escrito para ella.
      Te mando un abrazo, Jorge, muchas gracias por los elogios, siempre es un placer que vengas por aquí.
      Ariel

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