lunes, 8 de mayo de 2017

La Pachamama

   Me pregunto si te duele.
   Cholita del norte jujeño. Kolla que moras en las alturas de la puna argentina y llevas en tu quena de maíz el dolor de tus ancestros. No te mires las carnes rotas de tus dedos ni tu mano curtida entintada en púrpura, casi granate. Anoche te has abierto heridas de tanto palo golpeado sobre el aro del bombo, de tanto baquetear tu caja chayera para acompasar la tristeza de las bagualas.
   Has venido de tu pobre rancho de adobe, reclinado en la ladera del cerro árido. Has emprendido el viaje por el solitario sendero señalado con una hilera interminable y sinuosa de cantos minerales, que se pierde, más allá de la loma gigantesca. Y hoy estás de nuevo aquí para otro día de festejos. 
   Siente que eres parte del astro brillando en lo alto. Este sol que castiga sin piedad, que deja árida la tierra, que dibuja grietas moradas en los terrones secos. 
   Así, erguida sobre tus pies anchos, imagina el espíritu de las montañas rojas de Purmamarca. Vigila atenta la quebrada del altiplano, en donde están dormidas las arenas milenarias. Huele el camino de los zorros buscando la carroña. Advierte el vuelo circular de los caranchos sobre el cielo transparente donde navegan los astros. Observa con tus ojos pequeños la inmensidad del paisaje, los picos nevados. Aquí donde los vientos erosionan los precipicios, y liman los bordes filosos de las cimas andinas. Porque tú eres polvo, residuo de la roca que se astilla bajo el inferno ardiente de los días, y, además, crujes al contacto de las lágrimas que se escarchan en la noche.
   Eres hierba también, arbusto achaparrado soportando la sequía que se prolonga por la vastedad de estos lares, a pesar de las plegarias de las coplas que lloran pidiendo por la bendición de la lluvia. Eres cactus que conserva bajo sus espinas algo de savia para aliviar la sed. Serás licor de beber, cuando se sequen los hilos cristalinos del llanto precario de la nieve, que baja escaso, serpenteando entre los guijarros sueltos de la cumbre.
   ¡Ríe contenta!, celebrando el Carnaval. Abre huecos en el piso donde pondrás la ofrenda. Aquieta el apetito de la diosa totémica que albergas en tu prosapia incaica. Embriágate y riega con chicha. Pero no lo hagas sola, deja que el rito te lleve. Funde la plata cósmica del alcohol con tus hermanos y hermanas. Hazlo en esta fiesta pagana, siendo parte del humo mágico de la primitiva cosmogonía. 
   La Pachamama siempre ha estado aquí. Desde el inicio de los tiempos ha ordenado los ciclos de la luna, los que le sacan los brotes a las papas que tú siembras. Ella conoce el calendario que marca los solsticios que determinaron los sabios del Cuzco. Su piel antigua es el suelo que pisas, que se arruga en los desfiladeros infinitos, y, además, es el aire leve que respiras en estos parajes desolados, todo es parte de su esencia sideral. 
   Mueve tu falda azul en la gala, al son de los rebotes de las tripas de la chirlera. Luce con gracia el poncho de pelo de vicuña. Es bonito, con la trama en verde, rojo y amarillo que le copias a tus cerros. ¡Sonríe, coqueta!, que te has sacado el sombrero oscuro de alas anchas y te has puesto el gorro chullo, tejido con lana de alpaca, para proteger las orejas de los fríos de este páramo. Enseña este arte a tu pequeña, a la que has parido de pie sin un lamento, y le has dado de tomar leche de cabra. 
   Mira la gente, tus comadres aquí reunidas. Te han convidado con platos exquisitos de carne de guanaco. Hoy no mastiques hojas de coca, no urge mitigar el hambre, el odre de tu estómago no está reseco, no se quiebra por falta de alimento, eso aquí sobra. No pienses en las llamas que has dejado paciendo, libradas al acecho feroz del puma, esconde tu cabeza en la madriguera, como el quirquincho, y que no se abrume tu corazón. Siente el llamado diaguita, aimara, que te corre todavía por las venas.
   ¡Sale a bailar!, porque hay música y canto, danza y disfraces, velas, incienso y olor a humo. Festeja la vida de los atareados. Desde las sombras, enterrados, observan los difuntos. ¡Ríe!, entre todos van a desenterrar al diablo en la fiesta. Él se va a presentar con cuernos rojos, con capa brillante de espejitos, lentejuelas y cascabeles. Mostrará su disfraz en las vueltas y el agitar de pañuelos de la cueca, sin dormir, durante nueve noches seguidas.
   Golpea el bombo con alegría hasta sacar la sangre por tu piel. Con fuerza, pero sin odio, porque no conoces esa palabra, no está en tu lengua quechua. Inunda la memoria de tu origen Tilcara —al oír los sonidos dulces del sikus—, cuando mires las manchas escarlatas que salpican el cuero de tu instrumento. Oye la voz sabia del chamán —entre los sonoros bajos del erke—, que lleva la historia de tu pueblo en la cabeza.
   Recuerda que dijo: «Primero el Inca depositó su imperio gigante sobre la espalda de tu estirpe, y luego llegó la ferocidad de los hombres blancos de saetas largas y ropas de metal». Y no te olvides que te contó cómo vinieron con escopetas que escupían fuego, con arcabuces, cómo desplazaron a niños y ancianos con sus manos de hierro, de qué modo dejaron a los moribundos vertiendo líquido rojo, el vino tibio que fue alimento de la madre tierra.
   ¡Ay… cholita! Trajeron un Dios blanco para poner dentro de las cabezas curtidas de tu gente. Y, no han podido. Las osamentas de tus muertos han vuelto a la Pachamama, al calor de su hogar, que es esta cordillera que pisas.
   Me pregunto si te acuerdas de esto, cuando te veo tocar ese parche. No sé si tu hembra madre se manifiesta con el kununuy, el temblor con fuerte ruido que agita la lava de los volcanes, no sé si tu diosa sigue enfurecida por todo lo que le ha pasado a tu pueblo.

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28 comentarios:

  1. A mí me gustó mucho porque la tradición gana espacio en como le vas hablando a la chica que va a la celebración y todo lo que describís y se involucra en las ceremonias que pueden resultar un momento pintoresco para los propios habitantes de un país que es más lo que se desconoce que lo que se conoce a sí mismo, porque no se conoce de verdad lo que implican profundamente las ceremonias ni la fuerza espiritual que tienen.
    Genial, amigo. Un abrazo grande

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    1. El Carnaval del altiplano, de la Puna, que se celebra en el Norte Argentino es una ceremonia que tiene una fuerza espiritual muy fuerte, como vos decís, Simón. Y como también decís, no todos conocen las verdaderas tradiciones, maravillosas, que tienen estos pueblos originarios, los primeros habitantes de estas alturas y, lamentablemente, en muchos casos despojados de sus tierras. Muchas gracias por venir por aquí, un abrazo, amigo.
      Ariel

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  2. Permíteme que te diga, Ariel, que me has recordado a mucho de lo que he leído sobre ritos y leyendas ancestrales en Brasil, sé de vuestra rivalidad con el país vecino, pero las tradiciones no entienden de fronteras... disculpa si hiero tu pundonor al hacerlo, no es mi intención, sino todo lo contrario, elogiar tu prosa saboreo evocando a Guimarães Rosa, o a García Márquez (por ponerte un ejemplo que tal vez prefieras). Me encanta recordar de dónde venimos para aprehender lo que somos, así que no hay mucho más que decir. Enhorabuena por este épico relato, Ariel. Un beso.
    Eva

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    1. Me agrada mucho todo lo que dices, Eva. Estos pueblos originarios son los primeros habitantes de estas tierras y, con la aparición del Imperio Inca primero y con la Conquista Española después, han sido diezmados y despojados de sus tierras, pero sus tradiciones ancestrales son tan fuertes que no han sido doblegadas. La Chola es el ícono que quise colocar en el primer plano de este homenaje porque es el símbolo de la mujer mestiza, pero que tiene más sangre de su ascendencia india que sangre blanca de los conquistadores. Eres muy amable y me alegra mucho que haya gustado la prosa con la que lo he contado.
      Un beso.
      Ariel

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  3. Realmente este texto es espectacular. Desde ya que te informaste a fondo de las culturas originarias del NOA de Argentina. Acá hay un estudio profundo del tema, incluidas las palabras en idioma quechua, así como su impecable significado dentro del relato. Y luego la construcción de la prosa, con la paciencia de un orfebre. Un trabajo artístico extraordinario donde cada punto y aparte es de oro tallado. Seguramente meditado y evaluado y puesto en su único y posible lugar. Esto solo lo escribe un grande. Para poder hacerlo hay que tener una especial sensibilidad y también dominio técnico literario. Las dos cosas a la vez. Y a vos te sobran.

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    1. Gracias, Néstor. Quise realizar un homenaje a estos pueblos originarios que han sufrido tanto pero que a pesar de eso conservan sus tradiciones. Como vos sabés, durante la celebración del Carnaval, fiesta pagana, ellos ofrendan a la Pachamama, que es la madre tierra, la que todo lo provee, vos has estado en la fiesta de la Chaya y sabés la fuerza que tienen estas celebraciones atávicas. Y, sí, me tuve que informar mucho para ser respetuoso, para elegir con cuidado, como decís, cada palabra. Y quise poner esas expresiones quechuas, porque eran las adecuadas para que el texto cobrara la fuerza y el color que yo quería. Cuando lo escribía resonaban en mi cabeza los versos de los grandes poetas que dio el noroeste de nuestro país que tanto le han cantado a esta tradición. Me pone muy contento todo lo que decís de la prosa, es en extremo halagador, sobre todo viniendo de vos, me emocionó mucho tu comentario. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  4. Me da rabia mi ignorancia respecto a esta mitología que me ha impedido comprender muchos de los matices de este precioso relato. Sin duda me lo guardo porque es una excelente oportunidad para conocer estas leyendas. Pero sí he podido percibir la belleza de este enorme canto a nuestra querida Tierra con todo su belleza, su armonía y, por qué no, su brutalidad. Es nuestra casa, el único lugar del universo conocido que nos permite vivir, y este es un homenaje como la copa de un pino. Sin duda, otra demostración de tu magia con las letras. Un fuerte abrazo, amigo.

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    1. ¡Hola David! Mira, para que te quedes tranquilo te diré que hay muchos argentinos que no conocemos lo suficiente de estas tradiciones. Yo mismo me he tenido que informar a fondo sobre algunos detalles para que el texto no perdiera precisión. Como tú dices, en forma acertada, es una fiesta en la que se adora a la Pachamama, que en quechua significa, justamente, Madre Tierra. Se estima que el origen de los pueblos originarios comienza hace nada más ni nada menos que 12 siglos. La cosmogonía que han desarrollado a través de su historia es muy rica, es fascinante, tienen un respeto único por la naturaleza, la Pacha. En su cultura está impregnado el respeto por ella, si le hacen daño, se hacen daño a sí mismos. Es un gusto saber que has percibido el estilo de "canto" que tiene este texto. Me alegra mucho que te hayas pasado por aquí. Un gran abrazo.
      Ariel

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  5. Maravilloso dominio de las letras y has relatado esta historia mitológica en un lenguaje de tu tierra que desconozco pero que por lo que quiero entender es un homenaje a la tierra madre. Un abrazo

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    1. Así es, María del Carmen, estás acertada, es un homenaje a los pueblos originarios, en la fiesta del Carnaval, que es cuando ofrendan a la tierra madre. Y las palabras que he puesto son típicas del norte argentino. Gracias por tus elogios. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  6. Precioso, querido Ariel. No tengo palabras para describir la belleza de este relato. Cuando terminé de leerlo, volví a empezar para saborearlo poco a poco. Admiro tu dominio del lenguaje, la riqueza del vocabulario y la forma de combinar las palabras hasta crear poesía. Mis felicitaciones y un abrazo muy fuerte

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    1. ¡Qué bueno, Ana! Es muy lindo saber que a pesar de las dificultades que acarrea la lectura del texto debido a las palabras desconocidas, de todos todos hayas visto belleza en ellas. Y que hayas visto poesía, te imaginas, mucho más gratificante aún. Muchas gracias por semejantes halagos, son muy alentadores. Tus comentarios siempre lo son. Un abrazo.
      Ariel

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  7. Es lo más poético que te he leído, Ariel. Una prosa cuidadísima para contar al mundo sobre las tradiciones ancestrales de los pueblos originarios del norte argentino honrando a la Pachamama, esa bendita madre que nos cobija y a la que tratamos tan mal.
    Felicitaciones, me encantó.
    Un gran abrazo, compañero de letras.

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    1. Mirella, compañera de letras, qué elogio fantástico que me hacés. Cuando comencé a escribir este homenaje no me podía sacar de la cabeza "El Antigal" de Ariel Petrocelli y todo lo que representa ese poema para la memoria de nuestra América indígena. Tal vez haya sido la fuente de inspiración subyacente, sin que me haya dado cuenta. Y durante toda la corrección pensaba en otros tantos poetas enormes como Jaime Dávalos, tal vez se me pegó "alguito" de ellos, sería una bendición si así fuese. Gracias por tus elogios, es un placer que vengas por aquí. Cuidate mucho Mirella. Te mando un abrazo.
      Ariel

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  8. He´leído muy atentamente tu relato y todos los comentarios para acabar de comprenderte bien, dada mi ignorancia sobre estas tradiciones y a pesar de no saber el significado de muchísimas palabras, pero me he dejado llevar como quien lo hace con una canción en un idioma que desconoce pero que le agrada.
    Esa es tu habilidad y la grandeza de tus letras, Ariel. Un lujo de post.
    Muchos besos

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    1. Esa es la magia que tiene la Literatura, Chelo, lo que va de acuerdo con tu comparación con las canciones, las óperas, y las distintas formas musicales que incluyen la voz humana cantando, en distintos idiomas que uno, muchas veces desconoce, pero que es capaz de emocionarse con ellas. En este caso es más fácil la comprensión dado que no es otro idioma, sino el castellano sazonado con localismos que proceden de la lengua quechua que hablan los pueblos de la América indígena. Has hecho bien en dejarte llevar, me agrada mucho que digas eso, era la idea, por eso me resistí a poner un glosario debajo del texto. Era necesario que utilizara esas palabras por la musicalidad propia que tienen, la textura, no sé, eso que es difícil de reemplazar. Muchas gracias por dejarme tan bonito comentario, lleno de elogios. Eres muy afortunada, tienes el don de saber comunicar lo que sientes.
      Besos.
      Ariel

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  9. Leer tu relato es algo así como volver a las raíces. Llevo mucho tiempo leyendo libros extranjeros, incluso en la blogsfera no son comunes los relatos que hagan referencia al tiempo de los Incas.

    ¿Estaríamos aquí si la historia hubiera sido diferente?

    Saludos desde Lima-Perú!

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    1. Claudia, es muy halagador lo que me dices. Eres bienvenida a este sitio, me agrada mucho encontrarme con los comentarios aquí, me da la sensación de que no hay apuros por contestar o responder, y pienso que me puedo extender, sin encontrarme con una limitación de caracteres.
      La idea que tuve, lo que me motivó a escribir este texto, surgió de leer algunos trabajos de los poetas del noroeste argentino, e incluso, eso me llevó a investigar en algunos textos que trataban de reconstruir la "historia" de estos pueblos en la época del Imperio incaico y aún antes. Como tú dices, hay escasa información al respecto. Es verdad que hay muchos ensayos y estudios serios que dan cuenta del esplendor de ese magnífico Imperio.
      Respecto a tu pregunta no sabría qué contestarte. Según mi humilde opinión no creo en el determinismo histórico y, si quisiéramos contestarla no nos llevaría más allá de una especulación. De todas maneras soy un defensor a ultranza del pensamiento crítico, que se basa precisamente en la validez de cualquier interrogante, que de ahí pueden surgir muchas cosas interesantes.
      Me alegra recibir tu comentario desde una ciudad que estuvo en el núcleo de esta maravillosa cultura.
      Te mando un cariñoso saludo desde Buenos Aires, que también fue territorio de la América indígena, nuestra raíz común.
      Ariel

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  10. Al margen de encontrar un relato de factura excelente con tu prosa cuidada, Ariel, me he tenido que informar, y he pedido ayuda para hacerlo, sobre Pachamana o Madre Tierra y sus significados y significantes para hacer una comprensión extensa de tu texto, así como de los habitantes genuinos del norte de Argentina, o los indígenas que desde Perú, atravesaron Bolivia y se quedaron en Argentina…, en fin, que entiendo que toda la documentación de la que dispones, la que ya supongo que sabías, y sobre lo que te has tenido que documentar a fondo, las has puesto a disposición del relato sin que resulte pesada ni enciclopédica, porque sobre todo has incidido en el mundo de los sentimientos. Has personalizado el dolor en Cholita del norte jujeño, en Kolla que mora en las alturas, en las carnes rotas y dedos curtidos…
    Los magníficos paisajes, los picos nevados, las montañas rojas, las arenas milenarias… todo encuadra a estos seres respetuosos con la naturaleza y poco respetados por la ciudadanía en general, especialmente la clase política, que los considera paisanos de segunda, o de última categoría.
    ¡Qué bien escribes compañero Ariel! Y con la misma calidad cromática y sensitiva describes un carnaval embriagado de comunal chicha, como la suelta del diablo que le dan permiso ese día para hacer de las suyas
    ¡Ay Cholita!¡Ay escritor!


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    1. Isabel, qué hermoso comentario que me haces, me siento muy reconfortado. Te has metido en la historia y no te has quedado solo con la lectura sino que has indagado para conocer más acerca de los pueblos originarios del noroeste, de la Puna andina. Y eso habla muy bien de ti como persona, como lectora y como excelente escritora que eres. Pueblos que hoy en día, aún, son discriminados por nosotros, a los que les hemos quitado sus tierras, porque eran de sus ancestros, y ellos han sido los moradores naturales. He querido, en este texto, hacer un homenaje a esos habitantes que veneran a la Pachamama, en la figura de esa cholita que festeja el Carnaval jujeño. Es muy emotivo para mi saber, que la distancia geográfica y cultural no son impedimentos para trasmitirte los sentimientos que he querido poner en el texto, en la alegría de estos pueblos que a pesar de todos los dolores que han atravesado conservan sus tradiciones.
      Te agradezco los elogios, Isabel, de este comentario tan sentido, de alguien a quién tanto admiro y, por quien guardo tanto aprecio.
      Ariel

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  11. Hola Ariel, me ha pasado como le ha ocurrido a David y a otros que te han comentado y que no somos argentinos, no he podido entender todos los resquicios de tu relato, pero es tal la vitalidad que emana y es tal la riqueza de tu prosa, que me he sentido mecida entre las palabras que van pasando, esas palabras preciosas que aluden a una cultura ancestral que tan bien conoces (incluso supongo que te habrás tenido que documentar para realizar un texto tan espléndido y sensitivo).
    Como siempre, solo me queda felicitarte y aplaudirte, Ariel.
    Un abrazo muy fuerte.

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    1. ¡Hola Ziortza! Entiendo claramente las dificultades por las que has tenido que atravesar al leer este texto que tiene tantas palabras desconocidas para ti. Mi país es muy extenso y tiene regiones muy diferenciadas. Quise retratar, en modo de elegía, esta fiesta que se celebra en el noroeste argentino, como homenaje a los pueblos originarios de ese lugar, que por desgracia, son discriminados por muchos, y tienen una riqueza cultural muy importante. Preferí utilizar las palabras autóctonas, a modo de respeto, y también por una cuestión estética: su sonoridad. Me alegra sobremanera que no haya sido un impedimento para que hayas podido disfrutar de este texto-homenaje que tanto significa para mi. Es muy bonito, super-bonito, saber de todos los elogios que me pones, y de los aplausos también.
      Un abrazo muy afectuoso.
      Ariel

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  12. Ariel... has tocado una fibra muy íntima. Me emocionó y solo puedo responder a la belleza de tus imágenes con la belleza de una música muy querida por mí.
    Aquí va el link:
    https://www.youtube.com/watch?v=Xs_J_uK3fLA
    Un abrazo

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    1. Es muy lindo lo que me decís, Mirna, creo que es el propósito fundamental que persigo en todos los textos que publico, lo que más me preocupa. Muchas gracias por acercarme la música de esos dos maestros, también son muy queridos por mi, uno ya nos dejó, pero su música está viva.
      Un abrazo.
      Ariel

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  13. Hola Ariel,
    Como ya te han dicho otros compañeros se me ha hecho difícil entender el relato, por las palabras y tradiciones que desconocía, pero lo que es innegable es que dejarse llevar por tus letras aún sin conocer el significado es de una gran delicadeza, me ha parecido que hacías un gran homenaje a esos indígenas a las que con demasiada frecuencia se ha tratado muy mal y que poco se recuerdan, me ha gustado imaginarlos en todo su esplendor y con todas esa dignidad intacta dando una lección a todos aquellos que quisieron acallarlos y cambiarlos.
    Me fascinan este tipo de culturas, gracias por este acercamiento que me ha permitido conocer un poquito.
    Un saludo

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    1. Hola Conxita. Para el homenaje me pareció adecuado acercarme a la forma literaria de la elegía griega, salvando las distancias obviamente, y para la dignidad me pareció que debía reforzar el contenido en la fuerza, la potencia y la persistencia de su cultura, a pesar de las dominaciones que tuvieron que soportar. Quise aportar un granito de arena para reivindicar los derechos de esos pueblos originarios que están en la Puna argentina desde antes de la América Precolombina.
      Me alegra que te hayas pasado por aquí, es un placer. Un afectuoso abrazo, Conxita.
      Ariel

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  14. Siempre me han atraído las culturas ancestrales y los ritos enraizados en la memoria de los pueblos, es ese un plus que acompaña tu relato que de por sí lo hace interesante. Además se nota el trabajo de documentación que has realizado para introducirnos en la esencia de la escena que nos traes. Por desgracia estas culturas precolombinas han quedado enclaustradas en pequeños reductos y sobreviven a duras penas, aunque creo que poco a poco hay cada vez mayor interés en recuperarlas.
    En este caso nos metes de lleno en la celebración de ese carnaval andino con alusiones a la antigua capital de los Incas, con una prosa elegante y contundente que nos golpea durante toda la lectura. Un trabajo dotado de mucha fuerza y expresividad que logra fijar a fuego imágenes en la mente de quien te lee. Un abrazo.

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    1. Dicen que América es un continente joven y eso sucede cuando se habla solamente de una parte de la historia, la que se cuenta a partir de la conquista. Pero estos pueblos son milenarios, han formado culturas, como tú dices, que sobreviven a duras penas. En su momento han tenido su esplendor y han llegado a dejar huellas tan profundas que les ha permitido sobrevivir a los embates y, más aún, conservar sus raíces. Hay una creciente tendencia a recuperar su dignidad, lo cual es muy difícil cuando se habla precisamente de la propiedad de la tierra, el hombre blanco muestra sus papeles firmados y ellos no tienen ninguna escritura de propiedad para mostrar. Sin embargo, hay mucha gente tomando conciencia de esto y, afortunadamente, en mayor o menor medida su sangre ancestral se ha mezclado y muchos tenemos algo de ella. La bandera colorida de los pueblos originarios flamea en muchos lugares y ocasiones, cada vez más. Los músicos han recuperado el folclore andino y otras gentes atesoran los demás aspectos de esta cultura que se cuida y se expande como un tesoro a conservar, porque esas son nuestras raíces más profundas. Me alegra sobremanera tu comentario porque veo que cuentas con información acerca de esto, y aún más porque has visto la expresividad que he intentado darle al texto. Es un placer que hayas venido, Jorge, como siempre. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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