domingo, 9 de abril de 2017

El llamado del crepúsculo

   Este cuento será publicado en el libro "Hojas de invierno"

Safe Creative #1704101661915

30 comentarios:

  1. Por ahí leí que si un escritor hace ficción pero consigue que el lector se crea lo que el tipo escribe, es un buen escritor.
    Para mí este relato tiene eso. Se ve, se siente, se cree y por eso yo pienso que leí algo bueno. Para mí es muy bueno lo que leí.

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    1. Gracias Simón, sos muy generoso, eso que me decís me reconforta mucho. Creo que lo más difícil, al escribir, es darse cuenta de si el lector se va a involucrar o no, y en todo caso hasta dónde va a empatizar con los personajes. Uno no lo percibe hasta que se lo trasmite el lector y, se pone contento cuando se lo dicen porque ahí está la magia que uno buscaba.
      Un abrazo.
      Ariel

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  2. Eres como nadie expresando sentimientos, Raúl, enmarcarlos en el paisaje; un paisaje que parece solidarizarse con la pena de la protagonista. Una belleza.

    Besos

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    1. Muchas gracias, Ana. Es difícil para un hombre meterse en la piel de una mujer para expresar sus emociones, me alegra muchísimo que te haya gustado.
      Vengo de leer tu último micro, hermoso y demoledor, logras un nivel de excelencia envidiable. Pero además, el relato tiene eso de meterse dentro del personaje, y logras que a uno le corra un frío por la espalda. Puro sentimiento.
      Un beso.
      Ariel

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  3. Tiene razón Ana, eres el maestro al expresar los sentimientos, y añado que tu amor por la naturaleza (y por las diversas tierras y mares, en esta historia de Montevideo, se nota y transciende) Los marcos cromáticos en que has colocado a Victoria y su tristeza son magnífico, se huelen y escuchan.
    Ahora te digo que mucho amor tenía que tener por su marido si el olor de ron y tabaco le parecía un perfume (sonrío)
    Veo a Victoria que va y viene por las habitaciones vacías, a cuesta su reciente soledad que la abruma, pero ella no se encierra, y con ella y su dolor viajamos hasta donde nos lleva el autor, no dudo que antes estuvo el autror en esos lugares que tan bien describe, que disfruto de ellos y que se dijo seguramente… "tengo que escribir sobre esto y de esto...", y colocó a Victoria en sus pensamientos primero, y luego en sus paisajes recorridos. Eso me parece Ariel
       

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    1. Así es. Victoria va gallarda hacia Punta Ballena. Esta mujer que no es solitaria, sino que sufre de soledad por la ausencia del marido, tiene el deseo siempre urgente de encontrarse con él. Optimista por naturaleza, a veces, los recuerdos la doblegan. Es en esos momentos en que le nace el ímpetu de ir al encuentro de esa llamada que imagina que viene a la muerte del sol, en el crepúsculo.
      Y en cuanto a la génesis, Isabel, no te equivocas en el recorrido, ha sido así, como tú lo describes. Cualquier texto se trasparenta ante tu mirada. Ningún detalle se te escapa. Muchas gracias por el elogio, eres muy generosa.
      Te mando un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  4. Expresas los sentimientos muy bien, y describes el paisaje y nos vas metiendo en la tristeza de la protagonista. Se ve que amas ese lugar de Montevideo. Un abrazo

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    1. Así es María del Carmen, es un lugar maravilloso, mucho más hermoso de lo que describo. Y Victoria es un personaje inspirado en una amiga uruguaya espléndida a la que llevo en el corazón. Muchas gracias por pasarte por aquí.
      Te mando un abrazo.
      Ariel

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  5. Es maravilloso como consigues el mimetismo del lector en tu obra, como traspasar desde la pantalla y sentir en la piel esos sentimientos y sobretodo con el amor qué se ve al parir tu creación, es fantástico querido, conmueven tus formas sobremanera.

    Un beso, Ariel, hasta tu orilla.

    Y.G

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    1. ¡Qué placer tenerte por aquí, Yayone! Puedo sentir el calor de tu afecto en las palabras de tu comentario. Eres en extremo generosa. Intento ir hasta tu sitio sin éxito, pero sé que en algún momento se abrirá nuevamente la puerta.
      Un beso.
      Ariel

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  6. Un día decide cambiar su vida
    Ya no puede vivir de recuerdos que la están matando.
    Decide entrar en un café y lo ve.
    En un momento sabe que él será el elegido.
    Esa aventura de pasión es lo único que puede salvarla de morir en recuerdos que terminarían con su vida.
    Fue inmensamente feliz....
    Su hoy la llevará e encontrarse a través de ese hombre
    por primera vez con ella misma
    Un abrazo camarada

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    1. Muchas gracias por el comentario, Mucha, aunque no me queda claro lo de la aventura que dices, de todos modos te agradezco que pases por aquí.

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  7. Tu relato y la actitud de Victoria son un fiel reflejo de la soledad. No una soledad mal llevada, sino una de esas que se asume y se intenta paliar o amortiguar con gestos como ese suyo de ir a Punta Ballena, o con pensamientos como el que transcribes "ha imaginado que él está ahí, pero sabe que de todos modos seguirá en esa lejanía con los labios mudo". No vive de ilusión porque es consciente en todo momento de que jamás volverá.
    Independientemente de lo dicho, debe ser tremendo eso de no poder decir adiós (o no ver cerrar los ojos, como dices) a quien amas, cosa que, por lo demás, sucede frecuentemente.
    Me han encantado tus descripciones, como siempre, y que tocaras este tema que a muchos tanto duele.
    ¡Un beso, Ariel!

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    1. Has leído a la perfección el relato, Chelo. Es de elogiar la exactitud con que has interpretado los sentimientos de esta mujer que tiene, precisamente, "no una soledad mal llevada" como tú dices, sino que es una persona que ama la vida y que ha perdido a su compañero al que lo unía un amor muy fuerte. Y a veces, las ansias de tenerlo consigo, la llevan a buscar esas fantasías, esa necesidad de materializar la despedida que no pudo hacerle y que le ha dejado el alma en suspenso.
      Tanta felicidad en vida, tanto dolor de ausencia, los dos términos de una ecuación casi matemática.
      Un beso, Chelo.
      Ariel

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  8. Mientras te leía Ariel me has hecho pensar en aquello que se dice que mientras se recuerda, nadie se va del todo y si ella necesita verlo en ese despertar, mirando al mar o en la tierra de esa península, eso es bueno para ella, necesita sentirlo cerca.
    Describes perfectamente la tristeza en ella, llevándola como puede después de perder de forma inesperada a ese compañero, la dureza del momento, de ese no poder despedirse, cuánto dolor para el que se queda.
    Como es habitual en tus relatos la naturaleza o la ciudad, pasan a ser uno más de los protagonistas, los describes con tanta fuerza y viveza en tus narraciones que como lectora se los siente, conviertes a lo inanimado en un compañero de viaje muy importante.
    Un placer leerte.
    Saludos Ariel

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    1. Nos empeñamos en constatar los sucesos por medio de los sentidos con patrones rígidos. Nos convencemos de que hay una realidad monolítica delineada por lo que llamamos cordura. Y sin embargo, a cada instante, ocurre un hecho fantástico. Los seres humanos le damos vida a los objetos.
      Una mujer viuda que, sin dudar, toma el auto para recorrer cientos de kilómetros ante "una llamada"que solo ella percibe. La misma mujer que "ve" claramente como se forma la imagen de su marido en la esfera grande del sol al caer la tarde. Victoria que recorre su casa vacía y "siente" el lecho vacío.
      Somos un manojo de emociones extraordinarias, fantásticas, humanas. Pienso, igual que tú, acerca de los recuerdos de Victoria. Ella los vive con tanta nitidez porque, como tú dices, piensa que no se ha ido del todo, que está en algún sitio al que podrá acceder, en el cielo, en el sol, en los objetos de sus casa. ¿No es maravilloso? Como te decía, somos un manojo de sentimientos, de dichas y dolores. ¿Qué es la tristeza? No lo sé, algo que te hace derramar lágrimas, algo que no sé describir, que cuando te suelta deja pasar a la alegría. Victoria es una mujer que busca la tibieza de la amistad, tiene y contagia las ganas de vivir, es alegre y todo se torna alegre alrededor de ella pero, algunos días la invade esa tristeza que la hace soñar. Y sueña. Eso, me parece, que es lo fantástico.
      Conxita, tienes las emociones y los sentimientos en tus ojos, cuando recorres el relato. Sabes interpretar la tristeza de la pérdida que ha sufrido Victoria y esa especie de culpa que padece por no haber podido despedirse.
      Muchas gracias por tus elogios. Es muy grato para mí saber que te ha gustado el marco natural. Creo que el contexto, la ciudad, un paisaje, los objetos, cobran vida ante nuestra presencia. Somos nosotros los que los hacemos danzar al compás de nuestras emociones, por eso los trato con tanta vehemencia.
      Es todo muy bonito lo que dices del texto, gracias por leerlo, Conxita.
      Un abrazo.
      Ariel

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  9. Tú lo has dicho,... que difícil es ponerse en la piel del otro, especialmente si, como en tu caso, es de otro género. En todo caso creo que has logrado un tono tan intimista que incluso da un poco de reparo leerlo, es como si nos entrometiéramos en la vida de esa mujer. Enhorabuena Ariel!

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    1. Así es, me ha resultado muy difícil, y me sigo preguntando si lo he logrado. Si me resulta aventurado hacerlo con un personaje masculino, cuando se trata de un personaje femenino tengo mucho más temor de no acertar. Todos somos seres humanos, pero creo que el Universo femenino es inalcanzable, porque no tengo las vivencias de una mujer, trato de adivinar, de acercarme todo lo puedo. Creo que siempre quedará en un intento, en una posibilidad, tal vez por eso siga escribiendo, en intentar nuevamente, eligiendo otro ángulo, otra historia, para descubrir otra faceta. Quizá las sucesivas muestras armen alguna figura con alguna certeza.
      Un abrazo, Norte, es un placer que pases por aquí!!
      Ariel

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  10. Una magnífica estampa del dolor y la soledad de una mujer. Narrada con la maestría de tu prosa y en escenarios queribles que uno conoce hasta de manera familiar. Y tus insuperables descripciones matizando (y enmarcando) el relato. Gran trabajo pibe de Palermo. te mando un fuerte abrazo.

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    1. Dolor y soledad, una combinación que gravita con su fuerza poderosa en el alma de Victoria, pero no doblega su espíritu femenino que se inclina hacia la búsqueda de ese compañero irreemplazable. Y se fabrica una fantasía en su corazón que la lleva a soñar con él, con su cercanía, en esa estrella dorada que se hunde todos los días en el río.
      Me alegra que te haya gustado, Néstor. Un abrazo.
      Ariel

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  11. La muerte, la soledad y el recuerdo como hilo conductor de este relato cargado de tristeza, donde nos llevas a adentrarnos en el corazón de la protagonista y en su nostalgia. Imposible no sentir lo mismo después de su lectura. Un abrazo Ariel.

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    1. El recuerdo, como tú dices, que vuelve, con insistencia, empecinado y testarudo, a llamar a la puerta del corazón de Victoria. La memoria abriga esa obsesión que la busca por todos lados para mostrarle una nueva posibilidad de encontrarse con él, observando la muerte del sol en el viento del acantilado.
      Muchas gracias por pasar por aquí, Jorge, un abrazo.
      Ariel

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  12. Bello y duro relato Ariel, en el que la protagonista no ha superado todavía el duelo de haber perdido a su marido. En él acompañamos a la protagonista en su viaje, en el que un paisaje majestuoso y salvaje (hostil diría yo con esos vendavales) la rodea. Cuando llega a la casa se sosiega por un momento, pero cuando se percata de su fantasía se vuelve a desmoronar. Su único consuelo, por el momento, es volver a esa casa a revivir situaciones. Precioso Ariel como lo has relatado, con esa emoción y sensibilidad tan especial que tienes. Me ha encantado.
    Un abrazo muy fuerte.

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    1. Gracias a ti por leer con tanta dedicación y minuciosidad, pero sobre todo gracias por leer desde la emoción. Victoria lo agradecerá. Me alegra mucho tener este comentario tan precioso que me has dejado.
      Un abrazo Ziortza!!
      Ariel

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  13. Qué triste que Victoria no haya podido despedirse de su marido, y tuvieran que avisarle de esa manera, por teléfono de su muerte, el no haberle podido decir adiós al amor con el que convivió tantos años, tiene que ser muy triste.

    Y la casa se la quede tan grande, con ese vacío tan inmenso, todo ello puede ser el reflejo de muchas personas en la vida real, así es como he ido saboreando tus letras, amigo Ariel, viendo las escenas como si de una realidad se tratara.

    Y es que lo narras con tal maestría que no puedo dejarte de decirte lo mucho que me encanta venir a leerte y a disfrutar de tus textos, siempre impecables en las descripciones, y alguna frase, me ha maravillado como esta, que te recalco, es tan bella:


    "Ella quiere que el poema prodigioso no termine nunca y que el globo rojo no se hunda jamás."

    Y me ha encantado cuando Victoria se envuelve entre las fantasías, has descrito a una mujer tan llena de vida, a pesar de su dolor.

    Chapó, Ariel, mi aplauso y mi beso.

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    1. El alma de Victoria, pienso, es para mi tan extensa como un cielo infinito que nunca llego a conocer del todo. Pero al mismo tiempo, cuando me mira a los ojos, puedo sentirla tan cerca como una respiración. Tiene el alma noble y la sonrisa dispuesta, aunque a veces la toca la pena, como en este caso, porque la ausencia le enfría el corazón.
      Como tú dices: una mujer llena de vida a pesar de su dolor.
      ¡Qué lindas palabras que me dejas aquí escritas! Me alegra mucho que vengas por aquí, María, sin tu comentario esta página tendría un hueco enorme.
      Un beso grande.
      Ariel

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  14. Bueno, bueno... Un relato marca de la casa. Bella prosa, intimista, sentido, poético. Un ejemplo de que para atrapar al lector no hace falta que pasen muchas cosas, solo que el escritor dibuje a un personaje de tal manera que el lector se identifique con él. Lo que entendemos por "normalidad" es un ideal falso; todos tenemos nuestras rarezas, todos hacemos actos ilógicos para cualquier otro pero con todo el sentido para nosotros mismos. En el caso de la mujer, ella sintió esa llamada. La realidad es algo muy breve, apenas unas milésimas de segundo. Todo lo demás son recuerdos y sueños, y ambos ocupan el mismo lugar en nuestro cerebro. Un placer leerte, crack!

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    1. ¡Hola David! Qué bien lo dices, con qué precisión reflexionas acerca de la idea de normalidad: un ideal falso. Me ha gustado esa definición. Y también la otra acerca de la brevedad de la realidad, ese instante del presente que se adelgaza tanto como uno quiera. A veces, pienso, que el resto, lo que queda, es tan fantástico (los recuerdos y sueños que tu mencionas), que uno no tiene límites para contar, para elegir desde qué lugar enfocar la narración. O dicho de otro modo que escribir ficción es navegar todo el tiempo por el mundo de la fantasía. Delicioso comentario.
      Un abrazo grande.
      Ariel

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  15. Me gusta cómo adecúas tu prosa a los sentimientos de Victoria. Así al menos a mí me lo parece, que son sus sensaciones las que guían el camino al narrador, que simplemente se limita a seguirla hacia su destino. Despedirse simbólicamente de su marido, ya que no le dio tiempo a hacerlo antes de que su luz se extinguiese. Es un bello relato, Ariel, y muy triste, melancólico mejor dicho, porque creo que la nostalgia es una enfermedad que también se padece con frecuencia, sobre todo cuando como en el caso de Victoria no se olvida a quien se ama todavía, incluso después de la muerte. Mi más sincera enhorabuena por este conmovedor relato, y un beso, Ariel.
    Eva

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    1. Yo también suelo bautizar como enfermedad a ciertos sentimientos, como un modo de decir que es un estado casi permanente del alma, una emoción que lo abarca todo, como el aire que respiramos. Y la nostalgia, ¡ay!, esa que se viste a veces de melancolía o de tristeza, que nos pisa los talones, o que se nos derrama en el corazón como un vino que nos termina embriagando las sensaciones, como a Victoria, que aún tiene un trozo de amor pendiente de esa eterna despedida.
      Muchas gracias por tu "enhorabuena", Eva, es muy grato que vengas hasta aquí.
      Un beso.
      Ariel

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