miércoles, 12 de octubre de 2016

Un papel con pocas líneas

   Estás escribiendo una carta, esta noche, en el aislamiento de la habitación del hostal del campus de esta prestigiosa Universidad de la India. 
   La soledad te invade, pero tu mano está firme sobre el papel, tu rostro de piel oscura se inclina sobre la hoja. Tus ojos negros no podrán mirar a tus amigos cuando la lean, no estarás cerca de ellos, no quieres ver lágrimas en las mejillas de los demás. Has sido el culpable de esto, solo tú eres el que has traído los problemas contigo, tú mismo has cargado con la condena de la sangre, tú eres el que lleva el estigma de baja estirpe, de haber nacido en esa casta indeseable.
   Sientes que hay una grieta que se agiganta entre alma y cuerpo. Te has convertido en un monstruo. 
   Siempre has querido ser escritor, y al final, llegas a la conclusión de que este mensaje será tu único legado.
   Has sido un enamorado de los astros, has pasado noches eternas observando las estrellas, arrobado ante la grandeza de la Naturaleza. Has visto que el espíritu de los hombres hace tiempo se ha separado de ella, del Universo infinito e inescrutable que se extiende mucho más allá del alcance de la vista. Has observado con dolor y con abatimiento como los sentimientos de los hombres y mujeres se van desvaneciendo y eso te incrementa el desaliento. Te ha sido cruel aceptar que, en este mundo, es tan difícil amar como fácil es hacerse daño unos a otros, y te has cansado finalmente.
   Te has convencido, el valor de una persona se ha reducido a un número, a una cosa. No la tratamos como a un maravilloso ser pensante, como a una gloria hecha de polvo de estrellas. Eso piensas, eso colocas en esta carta triste, la primera y última que escribes con este fin, y pides perdón por si tal vez no llegue a tener sentido para los demás.
   Piensas que puedes estar equivocado, también, en tu comprensión del mundo, en tu modo de entender el amor, el dolor, la vida y la muerte. 
   Estableces que no había ninguna urgencia en hacer lo que vas hacer, pero quieres terminar con esto de estar corriendo siempre, desesperado por empezar a vivir. Tu nacimiento en la casta intocable fue tu accidente fatal. Tu pasado te ha sentenciado, pero no te sientes herido en este momento. Estás simplemente vacío. No sientes preocupación por ti mismo, y es por eso que estás decidido a hacer esto.
   Dices que la gente te podrá tomar como un cobarde, como un egoísta una vez que te hayas ido de esta vida. Tu no crees en los fantasmas o los espíritus después de la muerte, sientes que eres libre de pensar esto. En tu opinión no hay nada absoluto, crees que puedes viajar a las estrellas. Y saber acerca de los otros mundos inciertos que imaginas.
   Pides que tu funeral sea silencioso y suave. Que todos se comporten como si simplemente hubieses pasado sin dejar rastro, como la luz de una vela. Pides que no derramen lágrimas por ti. Sabes que serás más feliz muerto que vivo. Pasarás de las sombras a las estrellas.
   Ruegas que no se moleste ni a tus amigos ni a tus enemigos por este acto de dignidad y esperas que sirva para redimir algo, para mitigar las penas de los tuyos. Para eso ofrendas tu vida. 
   Y es entonces cuando miras hacia el techo, te levantas de la silla y tomas la soga con la mano para comenzar tu última tarea sobre la tierra.

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43 comentarios:

  1. Muy buen relato, me ha encantado R! Te mantiene hasta el final y aunque me parece arriesgado escribirlo de esa manera lo has hecho muy bien, creas mucha empatía con el personaje. Y la ambientación está muy bien escogida. Espero que los astros y los maravillosos lugares más allá de nuestro mundo reciban al protagonista. Mucha suerte en el concurso! ; )

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    1. Muchas gracias Ramón. Sí, los relatos es segunda persona son un poco trabajosos, pero lo he elegido para acercarme más al personaje. Te agradezco tus buenos deseos. Pasaré a hacerte una visita por tu sitio. Un saludo.
      Ariel

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  2. Una introspección de prosa poética e intensa narración.
    La segunda persona nos transporta junto al protagonista en su triste despedida.
    Un hombre que ha logrado su objetivo de ser escritor en cierto modo, de estudiar en una prestigiosa universidad, pero que, sin embargo, ha decidido dejar la vida sobre la tierra por razones personales y existenciales.
    Un gran relato que brilla por su intensidad argumental y bella escritura.
    Me ha conmovido.
    Abrazo, R. Ariel, y suerte en el concurso, compañero.

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    1. Muchas gracias compañero Edgar. Me alegro por todo lo que dices y te agradezco los elogios. Un abrazo y te deseo mucha suerte en este concurso.
      Ariel

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  3. Buen relato, R, de un dramatismo muy arriesgado. Te la has jugado y el resultado es impresionante.
    Un saludo y suerte en el concurso.

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    1. Muchas gracias Bruno, estuve leyendo el tuyo y me ha gustado mucho. Te mando un abrazo. ¡Que tengas mucha suerte!
      Ariel

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  4. Un relato muy bien escrito donde tu narración en segunda persona te acerca mas al protagonista. Su existencia estará con las estrellas. Y tu relato está cerca del estrellato. Un abrazo

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    1. Muchas gracias Maria del Carmen, he leído el tuyo y me he llevado una sorpresa con ese final inesperado ¡Que tengas mucha suerte! Un abrazo.
      Ariel

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  5. He sentido un escalofrío, como si me estuvieras hablando al oído y dirigieras mi pluma de intocable, decepcionado del mundo, a punto de poner la última palabra y coger la soga. Un gran trabajo, Raúl. Besos

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    1. ¡Escalofrío! Eso quiere decir que te ha emocionado. Eso está muy bueno Ana, me haces sonar como una musiquita en el oído. He leído tu último cuento y me ha gustado mucho ¡Cada vez escribes mejor!. Gracias por tus buenos deseos. Besos también para ti.
      Ariel

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  6. Expectante hasta el final, una composición arriesgada con esos toques poéticos de narración exquisita, conmueve sobremanera. Escribir en segunda persona y crear esa empatía, un maravilloso trabajo, a mi humilde parecer.

    Un beso, Ariel, y mucha suerte, compañero!!!

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    1. Muchas gracias por tus elogios, Yayone, ¡es un honor! que me digas que tiene toques poéticos, fíjate, ¡nada más ni nada menos que tú! que escribes tan hermosos poemas. Gracias por pasarte por aquí a dejarme tus buenos deseos. Otro beso para ti.
      Ariel

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  7. Fantástica recreación ambiental impregnada de lenguaje poético con un mensaje que para serte sincera ya adiviné fácilmente al cabo de unos pocos párrafos, es decir, la carta de un suicida decidido a dar ese último paso para liberarse de sus propios "demonios" internos.
    Me ha parecido muy inteligente relatarlo en segunda persona o a través de un narrador, ya que nos empatiza más fácilmente con el protagonista, al cual has descrito muy bien gracias a esos monólogos en alta voz o monólogos cómplices.

    Una preciosa historia llena de dramatismo que me ha gustado mucho, querido compañero de letras y amigo Raúl. ¡Buena suerte en el concurso!

    Un gran abrazo.

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    1. Siempre atenta con tu comentario, Estrella, eres muy generosa. Me alegro que te haya gustado, yo he leído el tuyo y me ha gustado mucho, espero que te lleves el galardón. ¡Mucha suerte! Un afectuoso abrazo.
      Ariel

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  8. Buen relato aunque me ha parecido triste esa despedida del escritor que no acaba de encontrarse.
    Estoy con Estrella en que se intuía desde el principio que era la carta de un suicida pero eso no le ha restado nada de interés al relato, al contrario querías entender sus motivaciones.

    Mucha suerte en el concurso.

    Saludos

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    1. Sí, exacto, Conxita, tal como tu lo dices, las motivaciones lamentablemente se las han dado los otros estudiantes de esa Universidad que pertenecen a una casta superior. En la India, sabes, hay una discriminación de casta (él es Dalit, intocable) que lleva a muchos jóvenes a estos límites, no es un caso aislado el de este muchacho. Gracias por tus buenos deseos. Un gran saludo para ti.
      Ariel

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  9. Recién tengo la oportunidad de conocer tu blog gracias a este relato lleno de dramatismo impuesto por el único personaje que va pergeñando su final con una emotiva carta escrita en cierta manera como prosa poética con un epitafio final digna de Sófocles.
    suerte en el concurso Ariel.

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    1. Bienvenido a mi blog, Francisco, siéntete cómodo, este lugar es como la sala de estar de mi casa, o como la biblioteca, donde la intención es poder conversar con aquellos que gustan de las letras. Este es un lugar relajado, fuera del tiempo, de los apuros, donde podrás comentar a tu gusto y en forma tan extensa como lo hacen todos los escritores que llegan a aquí.
      Muchas gracias por lo que dices en tu comentario, es muy gratificante. He estado leyendo tu cuento, excelente. Te mando mis felicitaciones y ¡Mucha suerte!
      Ariel

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  10. Me has tenido enganchada a cada palabra, esperando llegar a su final, un desenlace dramático a la vez que liberador.

    Muy bueno R., felicidades y suerte!
    Un abrazo.

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    1. Irene, es un placer que hayas venido a mi blog, te doy la bienvenida. Me alegro que te haya motivado el relato, que te haya mantenido el interés hasta el final.
      Coincido contigo en que ha sido un final dramático y revelador el de este muchacho, estudiante de la India. Tu sabes, la discriminación por casta es tan abrumador y cruel, que a pesar de que está abolido por ley y luego enmendado, en fin, una historia muy compleja, a pesar de ello digo, sigue en la cultura, en lo cotidiano, con desigualdades y discriminaciones que llevan a situaciones extremas como esta. Este muchacho pertenece a lo que ellos llaman Dalit (de la cual forman parte los llamados intocables), y un Dalit tiene sellado su destino, siempre será marginado.
      Bueno, Irene, disculpa que me he ido por las ramas. Solo quiero decirte que he leído tu relato y me ha parecido inteligente y muy original, de los mejores que he leído. Te deseo lo mejor para el concurso ¡Mucha suerte!
      Ariel

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  11. Me gusta mucho la segunda persona, la he usado bastante y en este texto calza a la perfección. No es sencillo escribir una carta de suicidio, supiste crear un clima poético de entrada, entonces se puede comprender y acompañar la decisión del que escribe. También el hecho de las castas, que aunque morigerada, sigue vigente en la India, le da un toque extra para favorecer la empatía.
    Muy bueno, Ariel, suerte.

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    1. ¡Qué bueno tenerte por aquí! Muchas gracias por el análisis que hacés, es muy alentador, me aporta mucho, me hacés notar la importancia de generar el clima, algo que me interesa siempre, que me preocupo en colocar como fondo o como contexto, y si lo veo interesante tratar de mantenerlo, como en este caso. A veces me sale, a veces no, me alegra que lo hayas percibido así.
      Con respecto a las castas te digo que es un tema que me interesa mucho, lo he empezado a estudiar hace ya dos años por una circunstancia especial. En mi trabajo he trabado amistad con un joven indio (de la India) que no habla castellano, solo inglés. En las largas conversaciones que he tenido con él he comprendido la distancia sideral, gigantesca, que existe entre el Occidente y la India, los abismos culturales que existen, el de las castas es solo uno de ellos y atraviesa todas las actividades sociales. La discriminación por casta ha traído aparejado muchos casos de suicidios en las Universidades de la India. Yo me he interesado mucho por este tema por una cuestión de respeto hacia él y para tratar de comprender, todo es muy complejo, pero siempre me ha conmovido la desigualdad y la discriminación. Con el joven indio que te comento siempre tratamos de esquivar este tema y algunos otros que tienen que ver con las cuestiones políticas, él es muy reservado al respecto, y yo lo comprendo. Es necesario estudiar mucho su cultura para poder entender, aunque sea un poquito esta problemática tan profunda, que tiene orígenes milenarios.
      Muchas gracias por pasar por aquí, Mirella, he estado leyendo esa joyita que tenés en tu blog, la del orillero y la estudiante, y me ha encantado, he disfrutado enormemente de su lectura. Además, la escribiste en forma impecable, sos una gran escritora. Voy a seguir leyendo tus cosas, me interesan mucho. Un beso.
      Ariel

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  12. ¡Ay, el destino de los escritores! Has hecho un estupendo trabajo de narración, de elección de voz y de elementos para crear una atmósfera acorde a lo que cuentas. Mi enhorabuena por tu buen hacer y mis mejores deseos para tu vida de escritor y para el concurso ;)!

    Un abrazo.

    Fer

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    1. Recién estuve en tu blog, Fer, o María, no sé cómo llamarte, es una alegría enorme que hayas venido hasta aquí a dejarme un comentario. No te imaginás como me sentí cuando leía tu cuento. Las palabras me sonaban como si fueran de cualquier amiga de Buenos Aires, me lo devoré, vos sabés, hay una clara mayoría de escritores españoles y a veces me mimetizo tanto que empiezo a escribir de la forma que hablan ellos, cosa de locos, me digo. Son magníficas personas todos y agradezco todo lo que me han dado, de corazón, pero los argentinos somos clara minoría, entonces, cada vez que veo algo escrito en porteño el bobo se me agita. Yo nací en Lanús, imagináte, vengo de los suburbios, mi tío bailaba el tango canyengue, ahora me "encandilaron las luces del centro" y vivo en Palermo, pero no me olvido dónde nací.
      Me alegro de todo lo que me decís y te lo agradezco mucho, sos una excelente escritora, te doy la bienvenida al blog, aquí podés dejar tus comentarios sin apuro, ni obligaciones, este espacio es como si fuera mi bulín, un lugar para compartir con amigos escritores, sentíte cómoda para hacer críticas, siempre son enriquecedoras.
      Muchas gracias por tus buenos deseos, Fer, tu cuento está para ganador, espero que así sea ¡Mucha suerte!
      Ariel

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    2. Sos un divino, Ariel!!! A mí me pasa lo mismo que a vos, por eso te dejé un comentario en "neutro": me siento rara hablando y escribiendo en mi propio idioma, porque la mayoría española es amorosa pero apabullante. Me alegro de haberte encontrado y voy a volver asiduamente: esto es para mí ganar el concurso ;)!

      Besos mil y toda la suerte ;)!

      Fer (Google me obligó a sacar el Fer de mi nick...)

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    3. Toda la suerte del mundo para vos también, Fer, besos!!!!
      Ariel

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  13. Estremecedor tu relato, Ariel. Con esa segunda persona nos pones a pensar en justificar su decisión. La idea de llegar a las estrellas llega a ser seductora frente a la idea de un sufrimiento extremo en la Tierra.
    Excelente trabajo por la intensidad y la humanidad que transmite.

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    1. Es muy lindo leer tu comentario. Puesto uno en la piel de este muchacho universitario de la India, discriminado por ser de baja casta (dalit, intocable), yo diría, que "estremecedor" es la palabra justa, es una decisión que, desgraciadamente, se da con cierta regularidad allí, serían necesarias más de 600 palabras para ahondar más en esas tragedias que tienen nombre y apellido. Muchas gracias por tus elogios, Mirna. Yo he leído en tu sitio el excelente trabajo que has presentado, es de los mejores sin duda, me pondría muy contento que fuese premiado. Te deseo ¡Mucha suerte!
      Ariel

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  14. ¡Hola! No deja de ser un texto triste la verdad, aunque es un sentimiento que suele ir asociado en mayor o menor medida cuando una persona toma la decisión de acabar con su vida. Lo que he notado es que el personaje sentía esa tristeza que parecían sentir algunos otros artistas de siglos atrás, que con el tiempo no terminaban encontrándole sentido a su existencia. Un saludo y suerte para el concurso, si te animas te invito a pasarte por mi "burbuja literaria" :)

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    1. En efecto, José, este chico universitario de la India pertenece a una casta inferior y es discriminado. En ese vasto país existen jerarquías sociales milenarias muy complejas. Él es llevado por este motivo a una situación límite en la que toma la decisión.
      Gracias por pasar por este sitio, eres bienvenido, tienes las puertas abiertas, será una alegría para mi que vuelvas a comentar algunos de los relatos que aquí se encuentran.
      Te mando un gran saludo para ti y ¡mucha suerte! para el concurso.
      Ariel

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  15. No es común ver relatos en segunda persona, sin embargo no es el primero que te leo, y los resuelves bien. Consigues impregnar al relato de dramatismo, se vive la angustia del protagonista. Comentabas en mi blog que te habían documentado ampliamente sobre el tema antes de escribirlo aunque gran parte de la documentación no se vea reflejada en el resultado final, no me cabe duda de que sabes de lo que hablas. Seguramente desde nuestra cultura nos es difícil entender en su totalidad el drama por el que pasan éstas gentes, marcados por el destino al nacer.
    Hermosa prosa poética, te deseo mucha suerte en el concurso. Un abrazo Ariel.

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    1. Muchas gracias por pasar por aquí, Jorge. Sí, es cierto, recuerdo tu comentario elogioso sobre un relato en especial escrito en segunda persona que estaba en TR y no he podido traer al blog porque lo he presentado en una editorial para una antología, (vamos a ver si tiene suerte) que se llama "Lumbre".
      En tu blog te comenté acerca del tiempo (no tiempo completo, claro) que me llevó documentarme para este relato. Sucede que tuve que compartir durante dos años aproximadamente, la estadía, aquí en Buenos Aires, con un joven indio por cuestiones laborales, y he tenido largas charlas acerca de su cultura.
      No hablaba español, nos comunicábamos en inglés, pero siempre fue muy reservado, y yo que soy muy preguntón y curioso, no podía lograr que me contara más allá de lo necesario. Con el correr de los meses fui comprendiendo que nos separaba un abismo enorme que era su cultura y las formas inexplicables para mí, que tenía de comunicarse.
      Ahí fue que comencé a leer frenéticamente periódicos de la India, ver videos, buscar información en Internet, para empaparme de su cultura. Fui advirtiendo que su ciudad natal, Mumbai, es cosmopolita y que a pesar de que él estaba acostumbrado a convivir con la cultura de occidente, el ostracismo sobre ciertos temas como la familia, las creencias religiosas, las jerarquías sociales, el dinero, la política, el status social, la dote, la condición de la mujer, la comida, etc., se convertían en una barrera infranqueable. Afortunadamente, con paciencia, pude acercarme más a él y logré comprender el significado de muchos aspectos de su cultura que daban respuesta a la información que yo atesoraba. En nuestras charlas pude conocer más, a partir de entonces, sobre temas como la familia, la comida, los conceptos religiosos, el dinero, algo de política, pero nunca sobre los conflictos sociales de casta.
      Fue en ese proceso en el cual me empecé a interesar, entonces, en informarme acerca de este problema puntual que es la discriminación por castas que se da en las Universidades que no solo tiene aristas sociales sino también políticas. Los suicidios de jóvenes indios por este motivo son tremendamente dolorosos, van de la mano de conflictos entre estudiantes de las castas dominantes y los Dalit.
      Mucho tuve que leer para comprender este fenómeno tan difícil de entender para nosotros, que tiene raíces milenarias y modernas, para apenas rozar el tema cuando conversábamos sobre esto, sin ofender a este joven indio con el que llegué a trabar amistad y con el que me sigo escribiendo. Luego de terminar su trabajo aquí ha regresado a la India y actualmente sigue viviendo en Mumbai.
      Este relato es reciente, pero toda la información que yo disponía de antemano me ha ayudado, de todos modos, tuve que corregir mucho para esquivar ciertas cosas que podrían ofender a algún indio porque lo quise hacer con respeto. Y de ese modo, ha quedado reducida a un mínimo la documentación de respaldo en este texto breve.
      Gracias por tus buenos deseos, Jorge. Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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  16. Un relato para quitarse el sombrero, no solo por la manera impecable en la que está escrita, sino por las sensaciones que vas trasmitiendo renglón a renglón.
    Aunque se intuya que es la carta de un suicida, has sido capaz de llevarme hasta ese cuarto, mirar por encima del hombro y verlo trazar cada letra, oír el chirriar de la silla al levantarse y sentir un nudo en la garganta al verle agarrar la cuerda.
    Un gran trabajo. Te deseo muchísima suerte en el concurso.
    Un saludo.

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    1. Mariola, me has dejado un comentario delicioso. Lo que más me gusta es haberte podido trasmitir sensaciones, la ambientación, la tensión que vive ese chico en la soledad de su cuarto, a punto de desprenderse de la vida terrenal. Un indio, que justamente cree, como todos ellos, en que están de paso, que su vida terrena es solo una parte de la vida espiritual, este indio digo, que casi blasfema de ello, que toma esa determinación cargando con la culpa y admitiendo como un error fatal el haber nacido en la casta más baja, un intocable.
      Un placer leer las líneas que me has dejado. Muchas gracias por tus buenos deseos, eres muy generosa. Recién veo tu relato “Las extrañas visitas” con fecha de hoy, pero no lo veo en la página “Círculo de lectores” ¿es que no ha llegado a tiempo? Ahora mismo voy a leerlo.
      Te mando un gran abrazo.
      Ariel

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    2. Perdón, quise decir con fecha de ayer.

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    3. La segunda persona no es de fácil trato, así que la hayas abordado habla de tus inquietudes narrativas. Has utilizado los verbos en tiempo presente, con muy buen criterio, lo que lo hace directo y urgente creo que la clave para que funcione está en el clima, en la ambientación, y desde luego “la carta” tiene un tono íntimo confesional . Y al margen de los aspectos del uso de las herramientas lingüísticas de las que te has valido, la emoción prevalece por encima de todo…tristeza, soledad, lágrimas, desasosiego, amargura, condena, aislamiento, y hasta el color negro y el oscuro casa con el color de los intocables (cuanto más oscuros más relegados, en el fondo y en la superficie es un sistema de casta peor que la limpieza de raza nazi aria)
      Ahora disgrego un poco: tengo entendido que los de la casta de los intocables tienen asumida su condición con toda naturalidad, y aunque a otras sociedades (no digo avanzadas), les parece una injusticia social, ellos consideran que es lo que les ha tocado en el ciclo interminable de la vida. Un suicidio solo alargaría las reencarnaciones…me pregunto si el suicida era consciente de esto, al fin y al cabo escapó de alguna manera a su destino de paria (era universitario en un ambiente no tan tradicional), me refiero que entiendo su suicidio por razones existenciales, pero me cuesta hacerlo por las razones que has expuesto...pero no me hagas mucho caso, es una apreciación personal.
      Sea como sea Ariel, el breve texto llega directo a los sentimientos y tiene una tremenda carga emocional.


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    4. Acabo de leer tu respuesta a Jorge y tu experiencia personal con el muchacho Indú del que hablas. Por aquí en Canarias, hay una enorme comunidad también que se integran con facilidad el mundo laboral y social, auqnue en el ámbito familiar es más dificil entrar.
      Un abrazo compañero.

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    5. Ariel...llevo un buen rato mirando las redes y si que hay casos como el que cuentas, por ponerte un ejemplo de tantos te copio este:
      "Rohith se quitó la vida tras ser expulsado de la UniversidadSu muerte vuelve a poner sobre la mesa la discriminación por castas"
      Así que el que a mi no me resultara creíble era por estar mal informada. Excuseme usted señor Ariel.
      Al menos me dio inquietud de saber más sobre este tema.
      Un fuerte abrazo querido Ariel.

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    6. Muchas gracias por pasarte por aquí, Isabel, a dejar tu comentario. He elegido la segunda persona para este relato tan especial, que tiene tantas implicancias personales para mí, porque me he querido acercar al momento en que este muchacho escribe la carta y toma la trágica decisión de quitarse la vida. Quise ponerme lo más cerca de la piel de él, acompañarlo en esa habitación que imagino tan oscura, la que sería su última morada terrena, en ese hostel de la Universidad, ante la presión de otros estudiantes y de las autoridades también.
      Imagino que de todas las emociones que nombras la que prevalece en la determinación es la soledad, la soledad de pertenecer a un grupo social que está condenado de antemano. La frase crucial es, creo, “tu nacimiento en la casta intocable fue tu accidente fatal”, él se siente profundamente culpable por ello, fíjate hasta qué punto lo lleva su entorno. En realidad, debí haber puesto Dalit, pero si hacía eso no tenía, por la brevedad del texto, la oportunidad de explicar la diferencia. De todos modos, los intocables pertenecen a los Dalit, pero esto llevaría a consideraciones políticas y religiosas, y a realizar precisiones también sobre las minorías de musulmanes y la cosa se complicaría indefinidamente.
      He querido realizar un relato que conmueva al que lo lee, pero al mismo tiempo debía medir las palabras porque no quiero entrometerme en un problema tan delicado de un país al que no pertenezco, de una civilización milenaria muy difícil de entender para los occidentales como nosotros. Lo que quiero decir es que no quise hacer un texto con un juicio de valor, por eso traté de que el que “hablara” fuese el personaje y, que ese personaje dijese lo menos posible, pero sin dejar de expresar el profundo dolor de su decisión y lo ligado que está a la discriminación de casta. No quise juzgar la distribución por castas, ni los motivos políticos, ni los sociales, solo quise exponer el hecho crudo al que un grupo social conduce a este chico a tomar la terrible decisión.
      Muchas gracias por todo lo que dices que te ha trasmitido emocionalmente el texto, y por interesarte por este tema. Te mando un gran y afectuoso abrazo, Isabel.
      Ariel

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  17. Excelente narración Ariel!!!!. Su piel oscura, nos llega de forma trágica, como un intocable, sin embargo si se pueden vulnerar y tocar todos sus derechos sociales. Sentimientos que despiertan impureza, deshonra, soledad, discriminación. Sus ojos negros sólo ven la rigidez de su propia tradición. Un tema complejo para sobrevivir con tanta carga emocional, que su protagonista prefiere el suicidio a condenar a la familia con la deshonra de su casta. Una escena que nos hace sentir de forma espectacular los sentimientos y la soledad del personaje. Siempre es un placer leerte. Así mismo, recordarte la exquisitez de tus otros trabajos " Lucrecia" " A la mañana siguiente, la ventana", que ya comenté en TR. Un saludo. Te sigo.

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    1. Muchas gracias por devolverme tu excelente lectura del relato. Un gran placer por todos los halagos que me haces y, gracias por lo que dices de los que has comentado en TR. Tus palabras me hacen muy bien, tus visitas son siempre bienvenidas. Un gran saludo para ti, estimada Yolanda.
      Ariel

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  18. Intimista itinerario hacia la muerte. Muy bueno R
    Abrazo!!!

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    1. Muchas gracias María Jesús. Me alegra tu visita, eres bienvenida al blog. Un gran abrazo para tí.
      Ariel

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