sábado, 13 de agosto de 2016

Las imágenes oníricas

   Este invierno es desapacible. Afuera el día está frío y la llovizna entristece la tarde. Recién he despertado y descubro con encanto otra de tus magias que no te conocía. Luego me dirás que sí, que siempre sueñas doble, hilando dos historias al mismo tiempo. Pero solo sueles recordar una de ellas.
   Estás enredada entre los hilos del despertar, un tanto perdida, pero tal vez un poco alerta todavía a los sonidos delgados y sinuosos, a los leves golpeteos de las gotas de lluvia sobre el vidrio de la ventana. Hay hebras de humo recortadas en el fondo del cielo azul de tus ojos, esos que me miran ahora, detrás de tus párpados casi caídos.
   Me arrimo a tu rostro observándote de cerca, por debajo de tus pestañas quietas. Son dos sueños, los puedo ver porque todavía duermes. Me acerco más y veo allí dos senderos que se bifurcan y te conducen a distintas fantasías. 
   Acostado a tu lado te tomo la mano suavemente, para acompañarte en los dos caminos que transitas desde tu mundo onírico hasta aquí, sin dejar de escudriñar como un intruso el fondo de tu mirada quieta.
   Por la senda de más aquí se te ve cómo vas gallarda en tu recorrido, al trotecito sobre una bestia de tiro, a paso lento por el piso polvoriento. Vas montada sobre el lomo firme de un caballo brioso que lleva un trote lento. Tiene las crines blancas, y los cuatro cascos de sus patas retumban sobre el piso adoquinado, y espantan a los pájaros que velan tu siesta.
   Por la senda de más allá, en las profundidades del iris, veo una figura que descansa entre brumas y gira para sumergir la mano, el brazo, el codo y el hombro desnudo, en un mar de vapores color ceniza. Vacila rotando todo su cuerpo y al mismo tiempo baja. Me parece que este es tu sueño verdadero y la que desciende eres tú.
   Vas de este modo hundiéndote en el viento como el ala de una gaviota que se acerca, casi rozando las crestas de las olas del mar. Así vas, así te veo, envuelta en túnicas de colores transparentes, volando sin aleteos, aspirando el aroma de sales marinas cuando pasas sobre el agua. Vas olfateando los aromas de los bosques, de los árboles de hojas y de los árboles de flores, cuando pasas sobre las tierras.
   Ves todos los colores de los estambres enhiestos que anuncian la llegada de la primavera y, con tu oído delgado, oyes los cantos de los pájaros de picos largos del trópico.
   Se agita un poco tu mano cuando te escucho balbucear palabras que no entiendo. Algo dices en voz baja. Son sonidos dispersos que salen de tu boca al sumergirte en las profundidades de tus pensamientos.  Te arrullan los fluidos que transitan por los arroyos subterráneos, que hacen palpitar los hilos celestes de tus sienes. Tan cerca de tu rostro puedo compartir todo lo que te sucede.
   Me alejo un poco de ti porque comienzas a moverte. Te veo llegar a las costas de la vigilia. Entre las sábanas espumosas todo tu cuerpo va dejando el desmayo de la siesta, al borde del silencio de la tarde agonizante. Ya estás escuchando el rumor de nuestra habitación y abres tus pulmones a este aire que respiramos juntos.
   Este dormitorio levemente iluminado, es tan grande como el Universo. Tu cuerpo sobre la sábana es tan mínimo como una semilla. Esa visión me despierta tanta ternura que quisiera acariciarte. Pero desisto, esperaré a que tengas la sonrisa plena, cuando mi presencia tenga sentido también para ti.
   Ahora te suelto la mano y te miro de lejos antes de dejar la cama. Tu sueño ha terminado y lo he visto. Cuando despiertes totalmente quizás no te diga nada, tal vez no te mencione que he compartido tu mágico secreto.

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15 comentarios:

  1. Que texto tan bonito Ariel, cargado de frases perfectas e imágenes de cuento. Destila ternura en cada palabra, nos transporta al mundo irreal de los sueños donde todo es posible. En todo el relato subyace la idea del compartir, del fundirse dos personas en una sola en ese mundo onírico que tan bien dibujas. El pulso narrativo firme y la redacción fluída, sin dejar ningún resquicio al error. Simplemente precioso, enhorabuena.

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    1. ¡Qué delicia! Usted sí que sabe navegar por la corriente de palabras (de palabras nada corrientes) y fluye en dos vertientes: una metiéndote en la soñadora, y otra desde fuera. Y además, no solo nos dices lo que sientes al ver a la mujer dormida, sino que nos la muestras durmiendo (visibilidad narrativa) y nos induce a un cierto estado mental sensitivo, lleno de belleza, porque haces-creas-formas-elaboras frases llenas de belleza…y lo más difícil de todo, no resultan amaneradas o ampulosas, simplemente llegan directamente a la emoción estética. Con pocos autores me ocurre esto, sensibilizarme tanto. No sé si has leído “Las ciudades invisibles” de Italo Calvino…este libro me produce una sensación similar a cuando te leo determinadas frases mágicas.

      Quizás debí reposar tu lectura para hacerte un comentario crítico en regla…pero la verdad es esta impronta primera de tu lectura es impagable, solo te hablo de las sensaciones que produces, y dejo la lectora crítica en casa porque no me apetece nada leer en modo alerta, sino en modo sensible.

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    2. Me agrada mucho que lo hayas disfrutado Jorge. Que bueno me hagas saber las emociones que has tenido y que me devuelvas este prolijo análisis de la estética del texto. Muchas gracias, te mando un gran saludo.

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    3. ¡Qué cosas bonitas encuentro escritas esta mañana! Me gusta como has analizado el texto, lo que me dices que sientes, y que bueno que lo hayas escrito de una, (como de dejarse llevar) como decimos acá. No he leído el libro de Calvino, deberé hacerlo, sin duda. Un gran saludo Isabel, hoy seguiré con tu niña.

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    4. Ariel, a tu pregunta de :"un día te voy a preguntar si a esta historia la has planeado de entrada o la vas tejiendo al compás de los capítulos"...te la he contestado donde Lucía.

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  2. Belleza. Esa es la palabra que mejor describe tu relato, como dicen Isabel y Jorge. Belleza y poesía. Tienes unas frases magníficas que nos lleva a través de las imágenes oniricas a una preciosa historia de amor. Felicidades y un abrazo muy fuerte

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    1. Ana, es muy grato que adviertas belleza y poesía en el texto. Me siento muy agradecido, sinceramente, por tus palabras. Un gran abrazo para ti.
      Ariel

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  3. Has activado todos mis sentidos. Trasnmites los olores, colores y sonidos de ese maravilloso sueño, de esta poesía que conviertes en relato, o al revés, de este relato que conviertes en poesía con un doble viaje onírico. Realmente sabes acariciar con las palabras y tocas la fibra del lector. Es siempre un placer leerte. Un abrazo

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  4. Gracias por todo lo que que dices, Jose, es muy gratificante que te hayas pasado por aquí a leer y comentar. Yo también te mando un abrazo.

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  5. Poco que añadir a lo que te han comentado. Este es un texto que te hace volar, como dice José, deleitando todos y cada uno de los sentidos. Admiro la capacidad que tienes de transmitir sin necesidad de recurrir a la acción puramente narrativa. Aquí trazas emociones, pintas sensaciones, y nosotros las sentimos, vemos, olemos, casi tocamos. Consigues con un tono muy delicado que sintamos la ternura del que mira, no hablas de amor, pero se transmite un gigantesco enamoramiento, esa fascinación que siente por sus gestos, sus sonidos, lo que sueña y le inquieta. Es un relato precioso, no encuentro otra manera de describirlo, a caballo entre el cuento y la pura poesía. Además tu remate es de maestro, dejando poso, prometiendo que tras el final quedan más aventuras tras el telón de morfeo. Y sin dejar de lado ese punto pícaro, del que se sabe voyeur, y disfruta como el niño pillo espiando detrás de la cortina.
    Y ya paro. Con un texto así sobran las palabras, mejor dejarse llevar. Gracias por esta joyita.
    Abrazo.

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    1. Lo has recorrido en todos sus detalles, tu ojo adiestrado y talentoso posándose aquí y allá, descifrando todo, analizando. Pero no obstante, en ese tránsito, dejas libertad a tus sentidos y emociones, te dejas llevar por lo que cuenta este personaje que mira los sueños de esa mujer aún dormida. Gracias Alejandro, me alegro mucho que te haya gustado. Un gran abrazo.

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  6. Dulzura, suavidad, delicadeza. Acaricias con las palabras. Maravilloso este relato, Ariel.

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    1. Gracias Marimoñas, por dejarme estas cálidas palabras.

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  7. Hola Ariel, acabo de leer un relato amoroso y sutil, tus palabras están dispuestas como para deslizarse en la lectura con placer.
    La gran idea de seguir el sueño de quien te acompaña es no sólo original sino un deleite.
    Felicidades por tu calidad de escritor.
    Un abrazo

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  8. Muchas gracias Indira por tus afectuosas palabras. Te mando un gran saludo.
    Ariel

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